Historia de profetas Profetas

El Profeta Abraham (as)

El profeta Abrahamas es considerado el padre de las tres religiones monoteístas, y es venerado por millones de creyentes en todo el mundo, tanto en el islam, en el cristianismo y en el judaísmo. Pero, ¿quién fue realmente Abrahamas? ¿ Cuáles fueron sus enseñanzas? ¿Podemos aplicar el mensaje de Abrahamas en el mundo actual? Para aprender más sobre la figura de este profeta milenario, no se pierdan la primera parte de este interesante artículo.

Por DAUD A. Hanif

El profeta Abrahamas es considerado el padre de las tres religiones monoteístas, y es venerado por millones de creyentes en todo el mundo, tanto en el islam, en el cristianismo y en el judaísmo. Pero, ¿quién fue realmente Abrahamas? ¿Cuáles fueron sus enseñanzas? ¿Podemos aplicar el mensaje de Abrahamas en el mundo actual?

Para aprender más sobre la figura de este profeta milenario, no se pierdan la primera parte de este interesante artículo.

Los seguidores de las tres principales religiones del mundo: el judaísmo, el cristianismo y el islam, guardan una gran veneración por Abrahamas. Él era oriundo de Ur. En la actualidad, Ur se llama Al-Muqayyar (o Mughair) y está a unas doscientas millas al sureste de Bagdad, en Irak.

Abrahamas se crió en la casa de su tío Azar. La Biblia menciona diferentes nombres del padre de Abrahamas: Terah (Génesis 11:26) y Tharah (Lucas 3:34), y la historia eclesiástica menciona a Athar como su padre. El Sagrado Corán menciona a Azar como su Ab (26:87). Ab en árabe es igualmente aplicable a padre, tío y abuelo. Su tío paterno tenía una tienda donde se vendían ídolos(objetos de adoración). Abrahamas observó la fabricación de ídolos en casa de su tío. Los ídolos eran hechos por humanos y vendidos al público como si fueran dioses. Un día su tío dejó a Abrahamas en la tienda para atender a los clientes. Un anciano llegó a la tienda y dijo: “Quiero comprar un ídolo”. Abrahamas le preguntó: “¿Cuál quieres tener?” Abrahamas le mostró ese ídolo. El hombre estaba a punto de comprar ese ídolo cuando Abrahamas le preguntó al hombre: “¿Cuántos años tienes?” El hombre respondió: “Setenta años”. Entonces Abrahamas le dijo: “Este ídolo fue hecho ayer. ¿No deberías avergonzarte de inclinarte ante un ídolo hecho hace un día?” Estas palabras de Abrahamas tuvieron un gran efecto en el anciano, quien no compró al ídolo y se fue a casa. 

Abrahamas vivió una vida piadosa y siempre se dedicó a hacer el bien.

Así era la aversión de Abrahamas hacia los ídolos durante su juventud. Expresaba su desagrado una y otra vez. Al principio discutía este asunto amablemente con su tío, pero después se tornaría en discusiones amargas. Su tío casi siempre ignoraba estas discusiones religiosas, pero al final le advirtió a Abrahamas de graves consecuencias. Sin embargo, el tío de Abrahamas estaba muy impresionado por su carácter noble y le ofreció a su hija Sara en matrimonio.

Abrahamas designado como profeta

Abrahamas vivió una vida piadosa y siempre se dedicó a hacer el bien. Caminó por la senda de la rectitud, aunque la mayoría de la gente de su tiempo se inclinaba hacia el mundo. La unidad de Dios enseñada por Noéas había desaparecido de la superficie del mundo, y la gente andaba a tientas en la oscuridad, dedicándose a la adoración de ídolos. Dios designó a Abrahamas como profeta para erradicar la adoración de los ídolos de la sociedad.

Abrahamas, desde su infancia, había aborrecido los ídolos y ahora se le había encargado que erradicara esta adoración de la sociedad. No perdió tiempo y se embarcó en la tarea con toda seriedad. Se dirigió a su suegro y le dijo: “¿Tomas a los ídolos por dioses? En verdad, os veo a ti y a tu pueblo en un error manifiesto”. (6:75)

Habló en público y en privado sobre la inutilidad del culto a los ídolos. Su método de argumentación era principalmente sarcástico.

Durante sus reuniones nocturnas, Abrahamas solía invitar a su casa a quienes adoraban al sol, a la luna y a otros cuerpos celestes como sus dioses. Durante una de estas discusiones, una noche, al ver una estrella, exclamó: “Oh, este es mi Señor”. Pero cuando esta se ocultó, dijo: “No me gustan las que se ocultan”. Luego vio salir la luna con una luz que se extendía, y dijo: “¿Puede ser este mi Señor?”. Pero cuando se ocultó, dijo: “Sí mi Señor no me guía, seguramente seré parte del pueblo que se extravía”. Y cuando vio salir el sol con una luz que se extendía, dijo: “¿Puede ser este mi Señor? Éste es el más grande”. Pero cuando también se ocultó, dijo: “¡Oh, pueblo mío! Ciertamente renuncio a lo que asociáis con Dios”. De este modo puso en evidencia las falsas creencias de su pueblo. Habló irónicamente para burlarse de su insensatez.

Cuando dijo a su padre y a su gente: “¿Qué son esas imágenes de las que sois tan devotos?”.

Discusión con el Rey

Abrahamas fue un gran iconoclasta. Su pueblo adoraba el sol y las estrellas, siendo su dios principal Merodach (Madruk), originalmente el dios de la mañana y del sol de primavera1. Creían que toda la vida dependía del sol. Abrahamas pidió muy sabiamente al Rey infiel que si él, como afirmaba, controlaba la vida y la muerte, entonces que invirtiera el curso del sol del que dependía toda la vida. El Rey estaba en un aprieto. No podía decir que no podía aceptar el reto de Abrahamas de llevar el sol del oeste al este, porque eso habría echado por tierra su pretensión de ser el controlador de la vida y la muerte. Al mismo tiempo, si hubiera dicho que podía hacerlo, significaría que pretendía ejercer control sobre el sol, lo que habría sido una gran blasfemia a los ojos de su pueblo, que adoraba al sol. Por lo tanto, estaba completamente confundido y no sabía qué decir. Fue derrotado rotundamente.

Debate con la gente

Bajo la guía de Dios, Abrahamas continuó su misión con diligencia. Uno de sus grandes debates está registrado en el Sagrado Corán:

Cuando dijo a su padre y a su gente: “¿Qué son esas imágenes de las que sois tan devotos?”.

Ellos respondieron: “nuetros padres las adoraban”.

Él dijo: “En verdad, tanto vosotros como vuestros padres habéis estado en un error manifiesto”.

Dijeron: “¿Es realmente la verdad lo que nos has traído, o eres uno de los que se burlan?”.

Él respondió: “No, vuestro Señor es el Señor de los cielos y la tierra, Aquel que los creó, y yo soy uno de los testigos de ello”;“Y, por Al´lah, ciertamente maquinaré contra vuestros ídolos después de que os hayáis ido y dado media vuelta”.

Y los hizo pedazos, a todos excepto a su jefe, para que volvieran a él para preguntar.

Dijeron: “¿Quién hizo esto a nuestros dioses?, en verdad debe ser alguien injusto”.

Dijeron: “Hemos oído a un joven hablar mal de ellos; se llama Abraham”.

Dijeron: “Traedlo a la presencia de la gente, para que sean testigos”.

Luego dijeron a Abraham: “¿Eres tú quien ha hecho esto a nuestros dioses, Oh Abraham?”.

Él respondió: “En verdad, alguien lo ha hecho. Aquí está su jefe. Preguntarle pues, si es que pueden hablar”.

Entonces se volvieron el uno hacia al otro y dijeron: “En verdad, vosotros mismos estáis en el error”.

Y se les hizo bajar la cabeza por vergüenza y dijeron: “Ciertamente sabes muy bien que estos no hablan”.

Dijo: “¿Adoráis pues en lugar de Al´lah a lo que no puede beneficiaros en absoluto ni perjudicaros?”. “¡Vergüenza de vosotros y de lo que adoráis en lugar de Al´lah! ¿es que no entenderéis?2.

Hay que recordar que Abrahamsa siempre hablaba a los idólatras con ironía y sarcasmo. En este debate él “parece haber reprendido a su pueblo y haberles hecho ver la inutilidad de sus prácticas idolátricas, primero rompiendo los ídolos y luego retando a sus devotos a pedirle a esos ídolos, si pudieran hablar, para que les dijeran quién los había roto”.

Dios frustró sus planes y salvó a Abrahamas.

Abrahamas arrojado al fuego

Esto enfureció a sus oponentes. Los jefes, en lugar de aceptar la verdad, se enfurecieron y dijeron: “Quemadlo y ayudad a vuestros dioses si es que pretendéis hacer algo”. Pero Dios ordenó: “¡Oh fuego, enfríate y sé una fuente de paz para Abraham!”.” El Corán dice: “Pues habían intentado perjudicarle, pero Nosotros los convertimos en los peores perdedores.”3

Dios frustró sus planes y salvó a Abrahamas.

“No se nos dice cómo se enfrió el fuego. Una lluvia oportuna o un huracán tormentoso podrían haberlo extinguido. En cualquier caso, Dios propició las circunstancias que condujeron a la liberación de Abrahamas. Siempre hay un elemento de misterio en los milagros celestiales; y la forma en que Abrahamas se salvó del fuego fue realmente un gran milagro. El hecho de que Abrahamas haya sido arrojado al fuego es acreditado no sólo por los judíos, sino también por los cristianos orientales, siendo el 25 del segundo Canun, o sea enero, el día señalado en el calendario sirio para la conmemoración del evento”.4

Abrahamas tenía 75 años cuando Dios le ordenó emigrar. “Viajó desde Ur (Mesopotamia) a Harran y desde allí a Canaán, lugar que Dios decretó dar a su posteridad. Este viaje tenía un objetivo preciso. En cumplimiento del plan y el diseño divinos, todos los grandes profetas o sus seguidores, en un momento u otro, tienen que emigrar de sus hogares. Del mismo modo, se le pidió a Abrahamas que emigrara.

Y en cuanto a Ismael, te he oído: he aquí que lo he bendecido y lo haré fructificar, y lo multiplicaré en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.’

Abrahamas emigró de Ur con unos pocos miembros seleccionados, incluyendo a su sobrino, Lot. Pasaron por Egipto. El rey quedó impresionado por Abrahamas y le ofreció algunos regalos y una dama real llamada Agar.

Abrahamas y Sara no tenían ningún hijo, así que cuando Agar fue presentada a Abrahamas por el rey de Egipto, Sara la casó con Abrahamas para que pudieran tener un hijo. Abrahamas tenía 85 años cuando se casó con Agar. Todos ellos suplicaban fervientemente a Dios por una progenie justa. La Biblia menciona la falta de hijos de Abrahamas de la siguiente manera:

“Y añadió:

— No me has dado descendencia y mi herencia habrá de ser para uno de mis criados. Pero el Señor le respondió:

— ¡No! Ese hombre no será tu heredero; el heredero será tu propio hijo.

Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole:

— Echa un vistazo al cielo y cuenta las estrellas, si es que puedes contarlas. ¡Así será tu descendencia!5

Dios escuchó sus oraciones. El ángel habló con Agar y le dijo, según la Biblia: “Y el ángel del Señor le dijo: ‘Multiplicaré en gran manera tu descendencia, para que no sea contada por la multitud.’ Y el ángel del Señor le dijo: ‘He aquí que estás encinta, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Ismael, porque el Señor ha oído tu aflicción.’”6

El primer hijo de Abrahamas nació de Agar. La Biblia dice:

“Tenía Abraham ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael”7.

Promesas de Dios con Sara y Agar

Después del nacimiento de Ismael, Dios también prometió un hijo a Sara, la esposa mayor de Abrahamas. De hecho, les fueron dadas múltiples promesas para su progenie. En Génesis 17:16-20 tenemos:

“Y la bendeciré, y le daré también un hijo de ella; sí, la bendeciré, y será madre de naciones; reyes de pueblos saldrán de ella. Entonces Abraham se postró sobre su rostro y se rió, y se dijo en su corazón: ‘¿Le nacerá un hijo a la que tiene cien años? ¿Y parirá Sara, que tiene noventa años?’  Y Abraham dijo a Dios: ‘¡Oh, si Ismael viviera delante de ti!’ Y dijo Dios: ‘Sara, tu mujer, dará a luz un hijo tuyo, y le pondrás por nombre Isaac; y estableceré mi pacto con él para siempre, y con su descendencia después de él. Y en cuanto a Ismael, te he oído: he aquí que lo he bendecido y lo haré fructificar, y lo multiplicaré en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.’

Abrahamas establece a su único hijo en La Meca

Abrahamas no hizo nada por su cuenta, sino que hizo lo que le ordenaba Dios. Llevó a Ismael y a su madre Agar a la tierra señalada en el desierto de Arabia y, mientras los asentaba allí, ofreció la siguiente oración:

“Señor Nuestro, he establecido a algunos de mis hijos en un valle incultivable cerca de Tu Sagrada Casa, Señor Nuestro, para que cumplan la Oración. Haz pues que los corazones de los hombres se inclinen hacia ellos y proporciónales frutos, para que sean agradecidos”.

“Señor Nuestro, en verdad Tú sabes lo que ocultamos y lo que manifestamos. Pues nada hay oculto en absoluto para Al´lah, ni en la tierra ni en el cielo”.8

Sin embargo, la profecía se cumplió de manera maravillosa, pues los frutos más selectos llegaban ahora a La Meca en abundancia, en todas las estaciones.

Ismael era todavía un niño cuando, en obediencia al mandato divino y en cumplimiento del plan divino, Abrahamas los llevó a él y a su madre Agar a la zona desértica y estéril donde ahora se encuentra La Meca. En aquel momento no había signos de vida ni medios de sustento en el lugar (Bujari). Pero Dios había dispuesto que ese lugar se convirtiera en el escenario de las actividades del último mensaje de Dios para la humanidad. Ismael fue elegido como vehículo para la ejecución de este plan divino.

La oración se hizo en una época en la que no se veía ni una brizna de hierba en muchos kilómetros a la redonda de La Meca. Sin embargo, la profecía se cumplió de manera maravillosa, pues los frutos más selectos llegaban ahora a La Meca en abundancia, en todas las estaciones.

La historia cuenta que cuando Abrahamas dejó a su hijo y a su esposa en esa tierra estéril, Agar corrió tras él y le preguntó a Abrahamas: “¿Nos dejas aquí?” Él no respondió. Entonces ella le preguntó de nuevo, diciendo: “¿Nos dejas aquí por orden de Dios?” Abrahamas se limitó a señalar hacia el cielo. Ella lo entendió y dijo: “Entonces Dios no nos malogrará”, y volvió con el bebé. ¡Qué mujer tan fiel era! Confiaba en Dios y Él les proporcionó todo lo necesario y los protegió. El niño creció en ese ambiente, en esas circunstancias, y con el tiempo ese lugar se convirtió en una ciudad.

“¿Nos dejas aquí por orden de Dios?”

En la próxima edición los lectores podrán continuar leyendo la segunda parte de este artículo.

Extracto extraído del artículo titulado Profetas de Dios, publicado por primera vez en la revista Muslim Sunrise en 2003. The Review of Religions ha escogido este extracto para ilustrar a nuestros lectores sobre la vida y la misión del profeta Abrahamas.

Referencias

1. Enc. Bib. & Enc. Rel. Eth, ii p. 296

2. (21:53-68)

3. (21:69-71)

4. (Hyde, De Rel. Vet Pers., p. 73)

5. (Génesis 15:3-5)

6. (Génesis 16:10,11)

7. (Génesis 16:16)

8. (14:38-39)

Añadir comentario

haga clic aquí para publicar comentario

Momentos Inolvidables

¿Cómo puede el ayuno beneficiar tu salud?

Hoja informativa