Las edificadoras de las naciones

La asociación de mujeres de la Comunidad Musulmana Ahmadía del Reino Unido organizó su 10º simposio anual por la paz el jueves, 24 de enero de 2019 en la mezquita de Baitul Futuh. El simposio atrajo a un grupo diverso de más de 570 mujeres que participaron en el debate tan importante del papel de la mujer en la sociedad actual.

El objetivo del simposio es promover un mayor conocimiento del islam y de otras religiones e inspirar un esfuerzo coordinado hacia una paz social duradera. En esta edición, el tema del debate era “el papel de la mujer como edificadora de la nación”.

En el nombre de Al-lah el Clemente, el Misericordioso

Assalamo Alaikum, la paz sea con ustedes.

Bienvenidos a todos al simposio de la paz anual organizado por la Asociación de Mujeres de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Inglaterra. Estoy muy agradecida de que hayan sacado tiempo para participar aquí en esta noche fría invernal.

“En el establecimiento y desarrollo de cualquier nación o comunidad, las mujeres juegan un papel fundamental y vital. Por ejemplo, la responsabilidad de formar y educar la futura generación está en las manos de las madres. Ellas son las edificadoras de las naciones.” [1]

Estas palabras inspiradoras son del líder espiritual de la Comunidad Musulmana Ahmadía, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba), en un discurso dirigido a mujeres y niñas de la comunidad en esta misma sala hace un año.

Las mujeres son las edificadoras de las naciones, no se puede negar esto. Hay una extensa investigación académica que demuestra que para que una sociedad prospere hay dos factores importantes que hay que tener en cuenta. No cumplir con estos factores es la razón principal del lento progreso económico y social de los países en desarrollo. Un factor es salud, principalmente la salud maternal y neonatal. Y el segundo factor es la educación de niñas.

Mayra Buvinic, la directora del grupo de género y desarrollo en el banco mundial dijo:

“Cuando las mujeres tienen mejor educación y salud, las madres tienen mayor poder sobre decisiones del hogar y priorizan el bien estar de sus hijos. En retorno, los hijos tienen mejor logro educativo y son adultos productivos, apoyando un crecimiento económico a largo .” [2]

Todos sabemos que es importante educar a niñas – es el único determinante constante para el progreso de prácticamente cada aspecto: la disminución de la mortalidad, el crecimiento económico, la democracia y la igualdad.

El poder de la educación de niñas sobre el crecimiento económico a nivel nacional es innegable: aumentar un porcentaje en la educación de mujeres crece el producto interno bruto 0,3 puntos porcentuales y aumenta las tasas de crecimiento del producto interno bruto anual 0,2 puntos porcentuales. [3]

Estas son las palabras y resultados de académicos e investigadores de la economía mundial. Hay décadas de investigaciones detrás de estas palabras. ¿Pero qué dice la religión sobre esto? En el mundo de la academia y expertos, la religión se considera un campo atrasado. Desafortunadamente, el islam recibe mala fama y, principalmente debido a que no se conocen las verdaderas enseñanzas del islam, consideran que es medieval y necesita una reforma para “traerlo al siglo XXI” ya que estas personas mal informadas sienten que las mujeres musulmanas son oprimidas y maltratadas por su religión.

Esto está muy lejos de la verdad.

Voy a hablar de los dos factores necesarios para construir una nación que he mencionado antes y explicar que dicen las enseñanzas del islam sobre este tema.

El primer factor es la salud maternal. El islam ha puesto una gran atención sobre los derechos de la madre. A los hombres se les ha ordenado cuidar a sus esposas y no ponerlas bajo la presión socio-económica. Si sus esposas quieren trabajar pueden hacerlo, pero si deciden cuidar a sus familiares y pasar el tiempo educando y formando sus hijos, es la responsabilidad del esposo mantener su familia. El islam también nos enseña que cuando una mujer quiere trabajar, su esposo no tiene derecho sobre sus ganancias y ella tampoco tiene que contribuir hacia los gastos de su familia.

Hay un gran énfasis en cuidar a las madres embarazadas y en edad de lactancia. Si una pareja se divorcia durante este tiempo, Al-lah ordena en el Sagrado Corán que es la responsabilidad del hombre cuidar de las necesidades y gastos de la exesposa durante el tiempo en el que ella esté amamantando y cuidando al bebé.

Una vez un hombre preguntó al Santo Profeta del islam (sa) ¿quién tiene mayor derecho sobre mí? El Santo Profeta Muhammad (sa) respondió: tu madre. El hombre preguntó, ¿después quién? El Santo Profeta Muhammad (sa) dijo: tu madre. El hombre preguntó una tercera vez ¿después quién? El Santo Profeta Muhammad (sa) otra vez dijo: tu madre. El hombre volvió a preguntar: ¿después quién? Y la cuarta vez el Santo Profeta Muhammad (sa) dijo, tu padre (Bujari y Muslim).

Otra famosa narración del fundador del islam es:

“El paraíso está bajo los pies de vuestras madres” (Sunan Ibn Majah).

Por un lado, enseña a todos los musulmanes que la puerta del paraíso se abrirá ante ellos cuando traten bien a sus madres y cumplan con sus derechos pero por otro lado enseña a las madres que tienen la llave para abrir la puerta del paraíso en este mundo para sus hijos y también crean el camino hacia el paraíso en la vida del Más Allá.

El segundo factor es la educación de niñas. El islam ha dado una importancia crucial en la educación de las niñas. Hace 1,400 años, antes de la llegada del islam, el infanticidio femenino era común dentro de las familias nobles de Arabia; las mujeres eras consideradas como propiedad de los hombres. El Santo Profeta del islam, el Profeta Muhammad (sa), trajo este bello mensaje:

“Quienes tengan tres hijas, si las educáis y las criais bien, irán al paraíso. Sus compañeros al oír esto preguntaron, quizás porque muchos no tenían tres hijas, ¿qué pasa si alguien tiene dos hijas? Él dijo, si tenéis dos hijas y las educáis y las criais bien, iréis al paraíso. Después alguien preguntó, ¿oh Profeta del islam que pasa si alguien tiene una hija? Él respondió, si tenéis una hija y la educáis y la criais bien, las puertas del paraíso se abrirán para vosotros.” (Al-Mustadrak por Hakim).

La historia islámica esta llena de relatos de mujeres ilustres quienes mostraron una sabiduría y coraje excepcional en momentos de dificultades, mujeres que fueron consideradas eruditas eminentes. El mejor ejemplo es de la esposa del Santo Profeta del islam, Hazrat Aisha (ra) quien enseñaba la religión a los hombres. El Profeta del islam (sa) dijo que:

“Debéis aprender la mitad de la religión de Aisha.” (Al-Nihaya de Ibn Athir).

)En la primera época del islam hay muchos ejemplos que muestran la excelencia de mujeres musulmanas en muchas áreas. Pero la historia nos relata que el mundo islámico pasó por un periodo oscuro cuando se olvidaron e ignoraron las enseñanzas fundamentales de su religión y por consecuencia sufrieron un declive. En la nueva era, en la que los musulmanes áhmadis que creen que el Mesías Prometido, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as) vino a revivir el islam, hemos visto que las mujeres impulsadas a mejorar y sobresalir en su educación. Puedo decirles que dentro de nuestra comunidad la primera asociación fundada fue para las mujeres. La asociación de mujeres musulmanas áhmadis [lallna imai’lah] a celebrar sus 100 años en el año 2022 en todo el mundo. Uno de los propósitos principales de la fundación de esta organización es mejorar y promover la educación religiosa y secular de las mujeres áhmadis, para que las mujeres alcancen su verdadero potencial. Las mujeres áhmadis están agradecidas por esto, porque esta organización nos da una plataforma no solo para mejorar nuestro conocimiento y ayudar a los que necesitan nuestra caridad, sino también para reunirnos y buscar consejo entre nosotras sobre temas de la fe y la comunidad, para votar sobre estos temas, para organizar y mejorar eventos como este y también mucho, mucho más grandes que este. Igualmente, nuestra comunidad siempre está animando a las niñas a sobresalir en la educación. Cada año, durante la convención anual, se otorgan premios a la excelencia académica a chicas de bachillerato, universidad y posgrado.

¡No hay otra plataforma como esta para mejorar nuestras facultades físicas e intelectuales!

El islam reconoció siglos atrás que las mujeres en verdad son las edificadoras de las naciones y les dio sus correspondientes derechos. Las mujeres no musulmanas tuvieron que luchar por estos derechos hasta muy recientemente. El islam dio a las mujeres el derecho de heredar, de divorciarse, de la educación, de escoger un marido y a pesar de lo que algunas personas piensan, los matrimonios forzados no tienen nada que ver con el islam, sino con prácticas culturales ignorantes y la falta del verdadero conocimiento de la religión.

También está el lado espiritual de nuestro desarrollo que muchos fuera del mundo religioso no reconocerían como un factor importante, pero para nosotras si es importante y es una parte integral para cualquier comunidad religiosa. Los mandamientos espirituales son iguales para hombres y mujeres y el camino para mejorar la espiritualidad es el mismo para hombres y mujeres. Al-lah dice en el Sagrado Corán (4:125):

“Pero quien hace buenas obras, sea hombre o mujer, y es creyente, entrará en el Cielo y no será perjudicado ni tan siquiera en lo que ocupa el pequeño hueco que hay detrás de un hueso de dátil.”

En todo el Sagrado Corán los hombres y las mujeres creyentes son tratados iguales, los mandamientos son iguales para los dos y las recompensas son iguales para los dos también.

Las mujeres son las edificadoras de las naciones. ¿Por qué? Porque son las madres. La llave para abrir el potencial de la próxima generación está en sus manos. Seais creyentes o no creyentes, criais a vuestros hijos y los guiais sobre el camino que consideráis como mejor para ellos y, a través del cual, puedan alcanzar su máximo potencial. Es parte de la naturaleza humana trabajar para el progreso de la próxima generación. El islam es una religión que nos guía en cada momento de nuestras vidas y toma en cuenta todos los detalles de la naturaleza humana. La gente a veces juzga erróneamente el islam como una religión que oprime a las mujeres y las considera como inferiores a los hombres.  Esto no es verdad. El islam defiende la igualdad de las mujeres. Al-lah dice en el Sagrado Corán que el hombre y la mujer fueron creados del mismo alma. La mujer no fue creada del cuerpo del hombre, pero pertenece a la misma especie que el hombre con las mismas aptitudes y propensiones (El Sagrado Corán 7:190).

El islam otorga los mismos derechos a las mujeres que a los hombres. Y como dije antes, muchos de los derechos por las que mujeres en otras culturas tuvieron que luchar, el islam ya se los concedió muchos siglos atrás.

Sin embargo, el islam distingue que las responsabilidades de los hombres y las mujeres son diferentes de acuerdo con la ley de la naturaleza. Debemos estar orgullosas del hecho que somos diferentes a los hombres y que tenemos la responsabilidad de formar a la próxima generación. Esto no es degradante, sino que nos empodera. ¡Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer! Una mujer que le ha dado a luz, una mujer que le ha criado, y una mujer que le ha modelado en la persona que es hoy.

El papel de la mujer no se confina solo dentro del hogar o como madres. Las musulmanas áhmadis son miembros útiles de la sociedad. Muchas trabajan como doctoras, abogadas, maestras, farmacéuticas, psicólogas, arquitectas y contables, por mencionar algunos. Muchas que no trabajan también son miembros útiles de la comunidad y se integran y ayudan a sus comunidades cercanas, lo que a su vez ayuda a construir una nación. Ellas se comunican con sus vecinos, los ancianos, los enfermos y los vulnerables dentro de sus comunidades respectivas y cocinan para ellos, les conducen a sus citas o hacen compras para ellos. Sus esfuerzos en edificar las naciones no se limitan solo dentro de su proprio círculo o vecindario, sino que tienen beneficios que llegan muy lejos. Conozco a muchas mujeres áhmadis que han donado dinero, por ejemplo, para ayudar a huérfanos en África, para construir pozos de agua en los desiertos de Pakistán y para aportar energías renovables en aldeas remotas de África. En conmemoración del primer centenario de nuestra organización auxiliar, las mujeres en Inglaterra han prometido construir un hospital maternal en África, teniendo en cuenta, como dije antes, los beneficios de mejorar la salud maternal de un país.

Quisiera terminar mi discurso con las palabras del líder de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Mientras se dirigía a las mujeres áhmadis en nuestra reunión anual en 2017, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Por tanto, cualquier hombre que piense que una mujer no debe participar en asuntos religiosos o realizar sacrificios por su fe y debe mantenerse lejos de la religión y permanecer solo como una ‘decoración’ para el disfrute de sus esposos, es culpable de una ignorancia extrema. Igualmente, si una mujer piensa que, debido a sus responsabilidades domésticas, no necesita participar en los asuntos religiosos o sacrificarse por el bien de su fe y país, ella también es culpable en desvirtuar el rango de la mujer.” [4]

Una vez más, me gustaría agradecerles por escucharme, que Dios les bendiga.

Sobre la autora:

Fariha Khan, nació en Pakistán donde estudió su licenciatura de medicina en la Universidad de Punjab, y desde entonces ejerce como médico de familia, contando con más de 18 años de experiencia en el campo. Durante la última década ha colaborado con la Comunidad Musulmana Ahmadía, desempeñado diferentes funciones, llegando a ser la vicepresidenta del comité de mujeres de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Reino Unido. Hace unos meses, fue elegida como presidenta de dicho comité en la que asume una gran variedad de responsabilidades. A su vez es madre de tres niñas.

Referencias:

[1] http://www.reviewofreligions.org/13762/the-high-status-of-women-in-islam-2/

[2] https://www.wilsoncenter.org/event/the-impact-maternal-mortality-and-morbidity-economic-development

[3] https://www.globalpartnership.org/blog/why-educating-girls-makes-economic-sense

[4] http://www.reviewofreligions.org/13446/womens-rights-and-equality/

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