Adoración Azán

El Adhan – La llamada a la oración

El Azán, es la llamada a la oración que los musulmanes usan con el fin de atraer a los fieles a las mezquitas cinco veces al día, para la realización de sus oraciones. Azán, que proviene del vocablo árabe, “dn” significa oír, y es el islam la única religión que ha utilizado la voz humana para la llamada a la oración. En el siguiente artículo exploramos el amplio y profundo significado de las palabras que pronuncian en el Azán, y descubrimos cómo es la esencia de todas las enseñanzas islámicas, que se proclama al mundo cinco veces al día.

Por Maulana Ataul Mujeeb Rashed

© Pixabay

Estas son las palabras exactas del mensaje contenido del Azán, la llamada formal a las oraciones en congregación en el islam. Ninguna otra proclamación o anuncio se propaga a miles de millones de personas cinco veces al día y en diferentes momentos a escala mundial.

En el islam hay cinco oraciones obligatorias que todos los musulmanes ofrecen diariamente, tanto hombres como mujeres. La oración en congregación se realiza en una mezquita, y de acuerdo con las enseñanzas del islam, el Azán debe ser pronunciado antes de cada oración. El objetivo del Azán, que literalmente significa “proclamación y declaración” es evidente por su significado, ya que permite a los musulmanes que viven en esa vecindad saber que ha llegado la hora de la oración y que deben hacer los preparativos necesarios.

El Azán debe realizarse en voz alta (lo que hoy día puede realizarse con un sistema de megafonía) para que sea audible para la población que vive tanto cerca como lejos del vecindario. Como musulmanes, respetamos las leyes del territorio, por lo que el Azán en los países occidentales se realiza generalmente dentro de la mezquita para no molestar al público ni a los vecinos. El Santo Profeta Muhammad (sa), el Fundador del islam, dijo que incluso una persona sola en el desierto debería hacer la llamada formal a la oración. Quizá alguien, al escucharlo, se le uniera en la oración. Incluso aunque nadie apareciera a través de la llamada, esa persona sería sumamente recompensada en el Día del Juicio por haber proclamado la unidad y grandeza de Dios Altísimo en ese momento.

Otras religiones adoptan diferentes métodos para llamar a sus seguidores a su lugar de culto. Unos tocan tambores, otros trompetas y algunos, campanas. A menos que alguien entienda el significado de estos sonidos, es imposible entender su significado. Una campana se usa en innumerables lugares, como en las escuelas y universidades, etc. ¿En qué se diferencia el toque de las campanas de las campanadas para la misa? Es imposible saber el mensaje completo que hay detrás de la llamada, ya que estos sonidos no son fáciles de entender. Sin conocer la procedencia de este anuncio o el propósito para el que se llama, no se puede esperar que nadie haga los preparativos necesarios para la ocasión. Quien desconozca el significado de la llamada puede entrar en el lugar de culto y ofrecer la oración sin la concentración o la solemnidad que merece.

El islam afirma ser la religión perfecta para la humanidad. Es único en el sentido de que es la única religión que ha utilizado la voz humana para llamar a las personas a la adoración. Puede decirse que la institución del Azán es un claro ejemplo del carácter global de esta religión perfecta. El Azán es una forma de invitar a los musulmanes a las oraciones en congregación. Las diferentes frases contenidas en el Azán no solo son significativas, sino que también se suman al propósito de toda la práctica. La persona que escucha a un musulmán llamar a las oraciones, puede entender fácilmente el significado de las palabras independientemente de su credo, siempre que comprenda el árabe. Los significados inequívocos se combinan perfectamente con la voz melodiosa del que hace la llamada.

Las primeras palabras que pronuncia el muecín (el que realiza la llamada a las oraciones) son:

اللہ اکب (Al´laho Akbar). “Dios es Altísimo”. La primera palabra es اللہ (Dios). Atrae la atención de los oyentes diciendo que Dios es el Creador, el Hacedor, el Otorgador de todo lo que el hombre puede comprender, incluso mucho más de lo que imagina. La mención del atributo de Dios Altísimo hace más hincapié y da más importancia al acto de adoración en sí mismo. Esta frase se repite cuatro veces, reiterando así la proclamación inicial.

El muecín continúa:

أشهد أن لا اله إلا الله

Atestiguo que nadie es digno de ser adorado salvo Dios

أشهد أن محمد رسول الله

Atestiguo que Muhammad es el Mensajero de Al´lah

© Pexels

Esta parte del Azán trata de las creencias fundamentales del islam. El islam es una hermosa combinación de creencias y prácticas que lleva al hombre a la completa salvación, a través de una firme convicción en las realidades, seguidas de hechos justos. Como la realidad más grande en el mundo es la existencia de Dios, la creencia en el Dios Único y sus cualidades incomparables es la base de la creencia en el islam. Se puede adquirir un entendimiento correcto de Dios teniendo una percepción completa de los diversos atributos de Dios.

Según la creencia islámica, el Santo Profeta del islam (sa) es la mayor manifestación de los atributos de Dios en este universo. Los otros profetas de Dios también son Sus representantes divinos, sin embargo, al Profeta Muhammad (sa) se le ha otorgado el estatus único de ser خاتم النبیین  Jatamun Nabiyin (el mejor de todos los profetas). En esta posición sublime como jefe y maestro de los profetas, goza del privilegio de compartir la mayor parte de las bendiciones divinas. Su ejemplo es el mejor para los que buscan la cercanía de Dios. Él es la guía espiritual, al igual que las constelaciones conocidas lo son para los navegantes. El Santo Profeta (sa) recibió la revelación final y completa de Dios en la forma del Sagrado Corán. Por medio de su sabiduría y conocimiento de inspiración divina expuso las enseñanzas del Sagrado Corán y las puso en práctica durante su vida sagrada. Conocerlo es conocer a Dios, y seguir sus pasos es esencial para el progreso de una persona, en términos espirituales.

La creencia en el rango de profeta de Muhammad (sa), el Santo Fundador del islam es, por lo tanto, el segundo aspecto más importante a creer. En cierto modo, la creencia en Dios y en la condición de profeta del Santo Profeta (sa) abarca al resto de las creencias. Por ello se han incorporado en el Azán, dando una breve introducción de los principios del islam a los no musulmanes.

Después viene el tema central del Azán. El muecín dice:

حي على الصلاة

Venid a la oración

حي على الفلاح

Venid al éxito

A los musulmanes se les exige que tan pronto como escuchen esta llamada, comiencen a prepararse para la oración, dejando de lado todos los asuntos mundanos, indistintamente de su importancia. Dejar el trabajo, a veces, supone un gran sacrificio de tiempo y dinero. Al realizar este sacrificio, si la persona está internamente contenta y satisfecha, su devoción y perseverancia aumentará enormemente. Esta es la razón por la cual llamada a la oración va seguida de inmediato por una inmensa seguridad de prosperidad, para fortalecer los corazones de los creyentes y otorgarles la seguridad respecto a la importancia de las oraciones.

La oración es la verdadera alma de la vida. A través de las oraciones, la persona establece y desarrolla la comunión con Dios, lo que hace que Sus bendiciones desciendan e iluminen su oscuridad y los fracasos con luz espiritual. La oración es la clave de la prosperidad y, una vez que la poseamos, se abren las puertas del éxito. Esta última parte de la llamada a la oración ofrece una posible respuesta a la pregunta común de por qué un musulmán debería preferir ir a las mezquitas para ofrecer sus oraciones. La respuesta que viene en forma verdad eterna no deja sombra de duda en la mente de un verdadero creyente. Por lo tanto, felizmente, decide seguir adelante con su pequeño sacrificio. Tal es la forma lógica de invitación adoptada por el islam. En algunos países musulmanes, cuando se recita el Azán, los comerciantes musulmanes dejan inmediatamente sus negocios y se apresuran hacia las mezquitas, dejando sus tiendas completamente desatendidas.

Después de haber dado el mensaje esencial y haber explicado los beneficios de la oración, se proclama y repite la grandeza y la unidad de Dios. Al final del Azán, el muecín declara:

الله أكبر الله أكبر لا إله إلا الله

Dios es Grandísimo, Nadie es digno de ser adorado sino Dios.

Esta frase que marca el final del Azán, recuerda, tanto al muecín como a los oyentes, que la realidad más gloriosa en la tierra es la existencia de Dios Altísimo. Él es el Supremo, el Señor del Universo. Él es el Único que debe ser adorado. En verdad, bendita es la persona que conoce esta verdad y pasa su vida en completa sumisión a los preceptos de Dios.

El segundo Jalifa y Jefe Internacional de la Comunidad Musulmana Ahmadía, Hazrat Mirza Bashir-ud-Din Mahmud Ahmad (ra) ha resumido de una forma muy bella el Azán al declarar:

“Además de las múltiples excelencias que el islam posee sobre las otras religiones, debido a que todas sus enseñanzas están basadas en la razón y están impregnadas de un significado profundo, reclama, con justicia y propiedad, otra excelencia en su modo de llamar a la oración sobre las todas ellas. Mientras que los medios por los cuales otras religiones llaman a sus seguidores a la oración carecen por completo de cualquier realismo o significado, el modo islámico de llamada a la oración es la esencia y el corazón de todas las enseñanzas del islam que se proclama al mundo cinco veces al día”.

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