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Los Yinn

Por Marwan Gill y Azhar Goraya



Resumen:

El Sagrado Corán habla acerca de los Yinn en varios contextos. Hay muchos musulmanes que interpretan la palabra como que se refiere a monstruos o espíritus que pueden ser controlados y que afectan negativamente a la vida humana. Así que hay encantamientos y otras prácticas entre ellos para salvaguardarse de los efectos de los “Yinn”, y aún una creencia en la posesión del ser humano por los Yinn que requiere un exorcismo.

Muchas veces, se cree que los que realmente están sufriendo de problemas mentales, están bajo la influencia de los Yinn, y por lo tanto no se les presta la atención médica adecuada que necesitan para recuperarse. Los clérigos islámicos son ignorantes de la medicina e igual del islam, y por lo tanto no pueden aclarar estos temas para la mayoría. Vergonzosamente, también hay intereses económicos para ellos en mantener esta creencia errónea acerca de los Yinn entre los musulmanes, ya que ganan mucho para exorcismos y otras prácticas de este tipo para supuestamente proteger a la gente de los Yinn.

Sin embargo, un análisis cuidadoso del Corán, la Sunnah y los Hadices demuestra algo muy diferente acerca de la realidad de los Yinn. Lingüísticamente, la palabra Yinn significa algo escondido o invisible, o que esconde a otra cosa.

A veces, el uso de la palabra Yinn como contraparte de la palabra humano (27:18) en el Corán ha causado confusión. Sin embargo, el Corán aclara que los profetas solo son enviados a los humanos (34:29), y así sus libros también. Se entiende por lo tanto que la palabra Yinn se utiliza como descripción para ciertos grupos de seres humanos. Un análisis del uso de la palabra en el Corán revela que ha sido usada para los seres humanos en los siguientes casos: los orgullosos (7:13), los poderosos y la élite de la sociedad (72:7), los habitantes de Europa y el norte del mundo (cap.55), personas de religiones y nacionalidades ajenas (34:13) y personas salvajes que vivieron antes y durante tiempo de Adán (2:37).

Además, se usa para referirse a las bacterias y organismos microscópicos (15:28), igual a los seres imaginarios que los no musulmanes adoran (34:41-42).

En varios versículos, también se refiere a espíritus malvados que inspiran malos pensamientos en los seres humanos. Estos trabajan bajo la autoridad de Satanás (114:5-7). Sin embargo, el Corán es claro que los espíritus malvados no pueden controlar ni poseernos (17:66). Ellos, igual como los ángeles, solo pueden influenciarnos (114:6), que es el propósito de su creación. Como hay una jerarquía de los ángeles, también hay de los espíritus que trabajan bajo Satanás para desviar a la gente.

Dios nos ha dado el libre albedrio, para elegir libremente entre el bien y el mal (90:11). De hecho, Satanás y estos seres existen para facilitar el libre albedrio – el bien no puede existir sin el mal. Sin embargo, si Satanás u otra persona podría controlarnos forzosamente, esto iría en contra del plan de Dios. El Corán aclara que Satanás trabaja bajo el control de Dios (15:37-38).

Imágenes por Adila Ahmad

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