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“Cinco momentos con Dios”

Oración. Las oraciones a veces son consideradas como palabras carentes de un significado verdadero o profundo. Para algunos representa un concepto ajeno; para otros meramente una actividad vacía. A medida que el mundo occidental se ha desplazado hacia un período de prosperidad económica, se ha alejado gradualmente de la religión organizada; y poco a poco ha incrementado la dejadez por la oración.

Por María Losa, Londres

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A veces, las oraciones se perciben como una tradición pasada de moda, un ritual de antaño; un tipo de conversación  “unidireccional” con un “dios imaginario”.

Sin respuesta y posiblemente sin resultados.

Dichas ideas y percepciones, tan presentes en la actualidad, han empujado a muchos a reconciliarse con el aparente “hecho” de que las preguntas más profundas de la vida no tienen respuesta, por lo menos con cierto grado de certeza.

Preguntas como: ¿tiene la vida algún propósito? ¿Existe Dios? ¿Hay vida después de la muerte?

En el mejor de los casos, han aceptado la posibilidad de que solo conoceremos la respuesta a tales preguntas cuando dejemos esta vida y pasemos a la siguiente.

Si nos remontamos al pasado, el origen de la práctica de la oración nos fue transmitida por los guías espirituales, los padres de las religiones, quienes la usaron para comunicarse con Lo Divino.

Se consideraba como la puerta; un pasaje al otro mundo donde una vez se pudo escuchar la Voz Eterna.

Pero, ¿qué pasa ahora? ¿Ha quedado La Voz de la Divinidad silenciada en pleno siglo 21?

Bueno, podría decirse que solo hay una forma de averiguarlo: y esa forma es poniendo a prueba la oración y comprobar si realmente funciona. Necesitamos usar esa metodología de súplica. Ese esfuerzo conversacional: la llamada a Dios.

Debemos llamar a la puerta y esperar la respuesta.

Oración.

Pero … ¿cómo debemos rezar?

¿Hay una guía para una oración con éxito? ¿Cómo rezan las personas espirituales?

Cuando personalmente comencé a buscar y a explorar las diversas religiones, me interesé particularmente por una de ellas. La religión que llamó en especial mi interés, fue aquella que poseía un número más alto de oraciones implementada en su rutina diaria.

Esa religión era el islam.

Me intrigaba cómo y por qué los musulmanes rezan cinco veces al día.

Casualmente esa misma consulta fue presentada una vez al Profeta Muhammadsa.
En una ocasión, uno de  sus seguidores le preguntó por qué rezan cinco veces al día.

A esto, el Profeta del islamsa  respondió:

Si hubiese un río  delante de la casa de una persona y esta  tomara un baño en él cinco veces al día, ¿quedaría en su cuerpo algún rastro de suciedad?

Ellos dijeron:

No, ni un rastro de suciedad quedaría.’

El Profetasa  respondió:

Esa es la parábola de las cinco oraciones: de esta forma Dios elimina los pecados.1

Con este ejemplo, a su vez descubrimos otra dimensión añadida a la oración: la reforma interna de uno mismo. Esa limpieza de  las impurezas que se han acumulado con el paso del tiempo. Una especie de verificación de uno mismo. Un estudio personal de las deficiencias morales y como corregirlas.

En una ocasión, el Profeta Ahmadas, el guía espiritual que fue enviado al mundo en la época moderna, nos recordó este método de oración:

La oración que es capaz de producir un deseo y un anhelo por querer adorar más, y establece una comunicación con Dios, y se ofrece con absoluta humildad, produce una transformación en la vida de una persona. Y esta transformación se percibe instantáneamente  por aquel que ora de esta manera. Este cambio hace que se de cuenta de que no es la misma persona que era antes.” 2

La transformación que la oración produce en el ser humano, ha sido estudiada e investigada en los últimos años por numerosos expertos y especialistas. En sus estudios demuestran los muchos beneficios que la oración y la meditación brindan para la salud tanto física como mental. Esos beneficios incluyen la reducción de los niveles de estrés y ansiedad, la promoción de una perspectiva más positiva3, mejoras en la atención4 y la lucha contra la depresión5. Los estudios a su vez resaltan una correlación entre la oración y una reducción de los hábitos nocivos, tales como el consumo excesivo de alcohol.6

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Por otro lado, los expertos también afirman una estrecha conexión entre la oración y la satisfacción en las relaciones personales. El estudio señala:

“La oración hizo aumentar la satisfacción con el sacrificio, la identidad de la pareja y los objetivos emergentes, los cuales median la relación entre los rezos por la pareja y el sacrificio.”7

Estos hallazgos demuestran que el beneficio de la oración no es algo hipotético o ilusorio. Los rezos, no son una mera repetición de palabras vacías; sino que  poseen efectos tangibles y perceptibles. Además de que trae consigo cambios medibles que podemos observar y contemplar ante nosotros. 

Por lo tanto, la oración ya no parece ser una práctica pasada de moda; podemos aplicarla y experimentarla aquí y ahora.

Podemos incluso adoptarla para determinar y experimentar al completo sus frutos y resultados.

Y exactamente eso fue lo que hice. De esa manera pude, personalmente, determinar por mí misma, si en verdad se pueden obtener dichos beneficios o resultados. Lo probé y más tarde determiné que lo  implementaría en mi vida diaria.

Pero, ¿es posible rezar cinco veces al día?

¿Es algo que encaje en nuestras ocupadas agendas? ¿O lo consideraríamos más como una carga que un placer?

Estas preguntas, si no son respondidas, pueden perturbar a muchos y alejarles incluso de un simple intento.
Pero, a ellos, les diría que tales consideraciones son infundadas y vacías; ya que la oración una vez experimentada, se convierte en una adicción saludable; una vez que la pruebas, no puedes abandonarla. No puedes dejarla a un lado, ni puedes ignorarla.
Una fuerza invisible, una necesidad interior y urgente proviene del centro de tu ser y te pide, te suplica, te anima a que hables con ese Ser Superior, con el Creador.

Como conversa al islam, he experimentado ambas rutinas en mi vida diaria:
una sin oración y otra con las cinco oraciones diarias.
No hace falta decir que no hay comparación entre ellas. La primera, estaba acompañada de una sed constante. En la segunda, no solo mi sed fue saciada, sino que recibí una bebida enriquecida y nutritiva como ninguna otra; sin igual.

Y puedo confirmar, sin duda alguna, que la realización de las cinco oraciones diarias puede ajustarse a cada uno de nuestros horarios y rutinas diarias.

Las cinco oraciones diarias

El día de un musulmán comienza con la “oración del amanecer“; uno de los momentos más bellos del día. El sol, en los cielos, penetra poco a poco y comienza a pintar y a colorear el firmamento de tal manera que es necesario detenerse por completo a admirar ese encanto momentáneo.  Solo aquellos que están despiertos en las primeras horas de la madrugada, pueden apreciar y saborear estos delicados segundos. Desde esa primera instancia de esa condición espiritual, somos recordados de que este es el comienzo de un nuevo día, en el que el sol no ha emergido por casualidad. No es fruto de la coincidencia. De hecho, este nuevo amanecer  comienza gracias a las leyes matemáticas que el Diseñador Perfecto ha creado, para apuntalar en perfecta forma este hermoso universo.

Luego, el día continúa con las actividades rutinarias y normales, hasta que llega el siguiente rezo: la “oración del mediodía”. Te invita a hacer una pausa en mitad del día; a detenerse, a sentarse, a relajarse y postrarse ante tu Señor. Te ayuda a separarte del mundo, y de todo lo demás. Te ayuda a respirar, a valorar lo que tienes; lo que has sido dado. O incluso lo que has sido quitado. Te enseña a respetar, a agradecer, a perdonar.

El profeta Muhammadsa dijo algo muy interesante, explica lo que sucede cuando un musulmán cae en postración y reza. Se describe como el momento en que el ser humano está en el punto más cercano a Dios. Es el clímax de la oración.

El Profeta Muhammadsa dijo:

“Lo más cerca que un siervo se encuentra de su Señor es cuando se postra, así que suplicad (en este estado)”. 8

Ese momento lo es todo.

El silencio, con la cabeza en el suelo, sabiendo que Dios Altísimo te está escuchando, hace que te sientas tan humilde que incluso te hace derramar lágrimas; preguntándote ¿por qué eres digno de ser escuchado por el Creador del Universo? ¿Por qué tú? Si eres como cualquier otra alma, como cualquier otro ser humano, que experimenta el nacimiento y la muerte.

Pero ese momento existe. Y cualquiera puede experimentarlo, en cualquier momento, hasta el punto de volverse adicto. Y entonces es cuando uno comprende por qué los musulmanes rezan cinco veces al día.

Unas horas después, el siguiente rezo es la “oración de la tarde”. Cuando el sol comienza a caer, pero antes de que llegue el ocaso, tienes otro momento de soledad y reclusión para ti mismo. Tú y tu señor. Para recordarnos de nuestros errores, nuestros límites, nuestras necesidades y súplicas.

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Más tarde, si el amanecer fue majestuoso, entonces no nos olvidemos del próximo momento;  la “oración al atardecer”. La hora dorada, como muchos la llaman, debido a la  radiante luz presente en los cielos. Nadie puede negar ese estremecimiento que acompaña a uno al observar los rojos, las naranjas y los amarillos, mezclándose con las nubes; creando una obra maestra que ni siquiera los mejores artistas pueden imitar. Inigualable en belleza, una vez más nos recuerda del maravilloso Diseñador que ha creado los Cielos y la Tierra.

Entonces el día llega a su fin, la oscuridad se acerca a la tierra, y poco a poco gana terreno a la luz. No sabemos si estaremos vivos mañana. No sabemos si saldrá el sol de nuevo. Pero entonces ahí tenemos otra oportunidad para meditar, para pedir perdón por las faltas de uno; para pedir ayuda y orar por aquellos que están pasando por tiempos difíciles.

Un requisito previo para cada oración es la ablución. Realizado con el propósito de no solo lavarse las manos, la cara y los pies, sino también es una limpieza metafórica del alma. Le permite a uno dejar de lado todas las preocupaciones y pensamientos mundanos, para así prepararse para ese momento sagrado; el momento de acercarse a lo Divino. El momento que no tiene igual. El momento con Dios.
Después del ritual de esa purificación física, con la cara aún ligeramente húmeda, es hora de la última oración del día, la “oración de la noche”.Un tiempo fijado cuando la noche ha llegado, y la oscuridad lo envuelve todo. Justo antes de dormir, tenemos una oportunidad final para una conversación íntima con Dios, antes de que el día llegue a su fin.

El islam ilustra de muchas maneras la recompensa para quienes rezan y observan las cinco oraciones diarias. Una vez que el Profeta del Islamsa explicó:

Si supieran la recompensa de la oración del mediodía, correrían por ella, y si supieran la recompensa de las oraciones de la mañana (es decir, Fállar) y de la noche (Isha), se presentarían para la oración incluso si tuvieran que arrastrarse para llegar allí “. 9

Las cinco oraciones diarias no son una mera repetición de las palabras o movimientos. Todos y cada uno de ellos tienen una belleza, esplendor y riqueza únicos. No puedo describir adecuadamente con palabras lo que abarca cada oración;  ni en la manera en la que se le concede al alma esa cercanía con Dios. La recompensa por la que esperamos, por la que luchamos y buscamos, no es otra que “la respuesta”.

Esa comunión tangible con Dios Altísimo, que personalmente al igual que muchos otros hemos percibido y presenciado.

No es una falacia, no es surrealista. Dios contesta a nuestras oraciones.

Es algo que vale la pena probar y  abordar de forma individual.

Me gustaría terminar esta invitación citando las palabras del más reciente de los guías espirituales, el Mesías Prometidoas y fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía:

“Hasta que una persona se postra ante Dios, dándose cuenta que la sensación de tener una identidad propia es un espejismo, y que esta realidad es inherente en la providencia divina, no pueden recibir la gracia y la luz de Dios. Sin embargo, cuando reciben esta bendición, experimentan un placer intenso, que no puede ser igualado a ningún otro “. 10

Autora:

María Isabel Losa Serna,

Editora adjunta de The Review of Religions en español.

Referencias:

  1. Ṣaḥīḥ al-Bukhārī 505, Ṣaḥīḥ Muslim nº667.
  2. Mesías Prometido (as), Malfoozat vol. 6, pág. 378.
  3. Derrick Wong, MD “Mente y espíritu”. Sistema de salud CentraState. https://web.archive.org/web/20090201075605/http://www.centrastate.com/body.cfm?id=520&action=detail&articlepath=%2FAtoz%2Fdc%2Fcen%2Fcanc%2Fgen%2Fmindspirit.html
  4. Julie ( Athman) Ernst & Martha Monroe: Los efectos de la educación ambiental en las habilidades de pensamiento crítico de los estudiantes y su disposición hacia el pensamiento crítico, Environmental Education Research, (2004) 10: 4, 507-522, DOI: 10.1080 / 1350462042000291038
  5. Pérez, JE, Rex Smith, A., Norris, RL y col. Tipos de oración y síntomas depresivos en pacientes con cáncer: el papel mediador de la rumiación y el apoyo social. J Behav Med 34, 519-530 (2011). https://doi.org/10.1007/s10865-011-9333-9
  6. Lambert NM, Fincham FD, Marks LD, Stillman TF. Invocaciones e intoxicación: ¿la oración disminuye el consumo de alcohol? Psychol Addict Behav. 2010; 24 (2): 209-219. doi: 10.1037 / a0018746
  7. Nathaniel M. Lambert, Frank D. Fincham, Scott Stanley: “Oración y satisfacción con el sacrificio en las relaciones cercanas“, Journal of Social and Personal Relationships. (2012) Volumen: 29 edición: 8, página (s): 1058-1070. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0265407512449316
  8. Sahih Muslim Hadith nº482.
  9. Sahih- al Bukhari nº2689.
  10. Su Santidad Mirza Ghulam Ahmadas, Malfuzat – Volumen 1(Tilford, Surrey: Islam International Publications, 2018), 161-162. Ṣaḥīḥ al-Bukhārī 505, Ṣaḥīḥ Muslim nº667.
  11. Mesías Prometido (as), Malfoozat vol. 6, pág. 378.

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