Por Samar Hafeez.
En los últimos tiempos, académicos y científicos han respaldado el potente y positivo efecto que la espiritualidad y la práctica espiritual pueden tener en nuestro bienestar general. Los investigadores han estudiado el impacto positivo de la espiritualidad en la salud mental. La espiritualidad aplicada está ganando cada vez más reconocimiento en la literatura psiquiátrica como estrategia tanto preventiva como terapéutica.
La espiritualidad se define como algo que consiste en o tiene la naturaleza del espíritu, y es algo de naturaleza intangible o inmaterial. La palabra “espíritu” proviene del término latino “spiritus”, que significa “respirar” o “soplar”.
El ámbito espiritual aborda principalmente cuestiones relacionadas con la naturaleza fundamental del ser humano y el sentido de la vida, así como con el propósito del universo. Además, la espiritualidad implica una conexión con algo más grande que uno mismo, lo que incluye un mundo emocional o trascendental y, por lo tanto, puede consistir en la experiencia y la relación de una persona con un aspecto fundamental, autosuficiente e inmaterial del universo al que se hace referencia como Dios.
El papel de la espiritualidad en la salud general es muy importante. Su capacidad para fomentar un sentido de propósito y orientación en la vida, así como para facilitar y dar forma a diversos objetivos, aspiraciones, valores y acciones —que constituyen algunos de los aspectos fundamentales del proceso psicoterapéutico según diversas escuelas de pensamiento y tratamiento— parece ser inestimable.
¿Por qué es importante la oración?
La oración (ya sea individual o en comunidad) es una parte de la espiritualidad cuyo objetivo es desarrollar la comunión con Dios. Enriquece nuestra experiencia en el ámbito de nuestra búsqueda espiritual y constituye una herramienta fundamental para cualquiera que desee progresar en la espiritualidad. Es un acto de comunicación con un poder superior, que nos impulsa a hacer realidad nuestras intenciones y pensamientos, con el fin de comprender el significado, el propósito y el papel de nuestra existencia.
La oración puede consistir en unas palabras, o una expresión de agradecimiento y conversación espontánea y sincera. Sea cual sea su forma, es sin duda un acto transformador que nos ayuda a reflexionar sobre nuestras fortalezas, debilidades y nuestra relación con nosotros mismos y los demás en el día a día, lo que constituye la clave para un funcionamiento general saludable.
Además de ayudarnos a alinearnos con valores más elevados, también nos impulsa hacia comportamientos y acciones productivas que contribuyen a nuestro bienestar psicológico, social y físico, lo que resulta ser una herramienta eficaz para la redención.
Además, la oración no debe considerarse un acto pasivo, sino más bien un proceso activo que nos proporciona una guía gracias a la cual logramos todo lo que estamos en condiciones de lograr. Por otra parte, actúa como un ancla que estabiliza nuestra vida, nos ofrece esperanza, renueva nuestro espíritu y nuestra vitalidad, y nos ayuda a superar las dificultades, los retos y a recuperarnos.
La oración, la meditación y el bienestar psicológico
Se han obtenido mejores resultados psicológicos cuando la psicoterapia tradicional integra algunas estrategias espirituales, religiosas y/o comunitarias en sus protocolos de tratamiento. Se ha demostrado que la oración, como herramienta para mejorar la salud mental, potencia la resiliencia emocional, especialmente al ayudar a las personas a afrontar el estrés, la ansiedad, la soledad, el trauma, la desesperanza y la depresión, así como a reducir el sesgo atencional e incluso las ideas suicidas entre quienes participan en prácticas espirituales que incluyen la realización de oraciones regulares.
Además, las investigaciones han demostrado que la espiritualidad y la oración contribuyen a forjar un sólido sentido de la moral y a trazar un camino hacia la estabilidad emocional entre los jóvenes. Mejoran su capacidad para tomar decisiones, alivian el estrés derivado de las presiones académicas y reducen la disonancia cognitiva (la tensión psicológica de sentimientos e ideas contradictorios) que se produce al enfrentarse a ciertas situaciones difíciles de la vida.
Además, los jóvenes que creen formar parte de un plan espiritual y comunitario más amplio tienen una mayor autoeficacia, pueden fomentar relaciones sociales saludables y están libres de las influencias negativas de las crisis existenciales y la falta de rumbo. Curiosamente, las creencias y prácticas religiosas pueden ayudar a proteger la salud mental al reducir el riesgo de trastornos por consumo de sustancias y de conductas delictivas entre los adolescentes.
Cuando recurrimos a la oración como forma de apoyo, se produce un cambio en nuestro estado psicológico que, con el tiempo, influye en nuestros comportamientos e interacciones. Como resultado, nuestras acciones, decisiones y respuestas se ven moldeadas.
Meditación y salud mental
La meditación es otra forma popular de práctica que se ha estudiado como una herramienta eficaz para reducir o aliviar el malestar mental y emocional en personas de todas las edades. La oración y los ejercicios de control de la respiración, también conocidos como ejercicios mente-cuerpo, tienen un inmenso valor terapéutico. Su integración en los marcos psicoterapéuticos ha demostrado mejores resultados en el tratamiento.
Un tipo muy específico de meditación, denominado “meditación de atención plena”, ha dado resultados prometedores a la hora de potenciar las emociones positivas y la claridad mental. Actúa como un amortiguador que evita que los pensamientos y sentimientos angustiosos se apoderen de tu vida.
La meditación de atención plena fomenta un estado de calma y conciencia al animar a la persona a centrarse en el momento presente. Las prácticas basadas en la atención plena pueden romper el ciclo de la rumiación y los patrones de pensamiento negativos, ambos relacionados con el desarrollo de complicaciones de salud mental como la depresión y la ansiedad.
Cuando se realiza con dedicación, presencia e intención centrada, la oración es una forma poderosa de meditación de atención plena. De hecho, la oración y la meditación son dos caras de la misma moneda, y tienen un propósito similar.
En el islam, la atención plena se practica a través del zikr (recuerdo), la dua (súplica), el istighfar (petición de perdón), el tafakkur (reflexión sobre la creación) y la muraqaba (conciencia de Dios y del ser espiritual). La incorporación de estos comportamientos y actitudes en la vida cotidiana constituye una medida eficiente y eficaz para combatir la ansiedad, la irritabilidad, la tristeza y el estrés.
Neurociencia de la oración y la meditación
El cerebro es un órgano humano complejo que regula funciones corporales importantes como la respiración, las funciones motoras, la visión, el hambre, la saciedad, la temperatura, etc. También es el centro de control de nuestros pensamientos, emociones y comportamientos.
Al comprender el funcionamiento interno del cerebro, podemos analizar cómo el cerebro procesa información compleja (tanto sensorial como emocional), regula las emociones y dirige los comportamientos.
¿Estamos programados genéticamente para la espiritualidad?
Es fascinante saber que, al igual que una computadora está programada con conexiones eléctricas, el cerebro está programado con conexiones neuronales. La neurociencia, la psicología y la teología están explorando las bases neuronales y/o biológicas de la oración y la meditación. Tienen la esperanza de que los resultados de las investigaciones relacionadas con las funciones o el funcionamiento del sistema nervioso puedan aplicarse a los protocolos de tratamiento actuales.
El campo interdisciplinario más reciente dentro de la neurociencia, denominado “neuroteología”, ha iniciado sus investigaciones centradas en estudiar la relación entre el cerebro humano y las prácticas espirituales o religiosas. Ha comenzado a analizar cómo la actividad y el funcionamiento del cerebro se relacionan con experiencias espirituales como la oración o la meditación profunda. Los científicos están realizando sus primeros intentos por comprender la experiencia espiritual y lo que ocurre en la mente y el cuerpo de las personas que creen conectarse con el Divino. Curiosamente, la neuroteología ha estado obteniendo su inspiración y sus conocimientos de la religión de más rápido crecimiento en el mundo, que es el “islam”, debido a sus formas de oración espiritual altamente estructuradas y coherentes.
¿Cómo mejoran la oración y la meditación la salud cerebral y el bienestar mental?
“Quienes creen y cuyos corazones hallan sosiego en el recuerdo de Al‑lah. ¡Ay! En el recuerdo de Al‑lah es en lo que los corazones pueden hallar sosiego;” (Sura ar-Ra’d, cap. 13, vers. 29)
La oración activa el sistema nervioso parasimpático
El sistema nervioso parasimpático, también conocido como el estado de “descanso y digestión”, contrarresta la respuesta al estrés en el cuerpo e induce la calma y la paz. La repetición constante, deliberada y concentrada de palabras y posturas rítmicas, junto con una respiración controlada, reduce los niveles de cortisol en el cuerpo y estimula el nervio vago, controlando así la presión arterial, la ansiedad y la frecuencia cardíaca, mejorando la digestión, la calidad del sueño y reduciendo la inflamación.
Activación de regiones cerebrales implicadas en la regulación emocional, la atención y la empatía
Las investigaciones realizadas mediante tomografías SPECT (tomografía por emisión de fotón único) y fMRI (resonancia magnética funcional) muestran que la oración —especialmente durante la postración— aumenta la actividad en la corteza prefrontal (responsable de la función ejecutiva, la atención y el control de los impulsos) y reduce la actividad en la amígdala (responsable del procesamiento de emociones como la ansiedad, la agresividad y el miedo), lo que conduce a una mejor regulación emocional y a una mayor capacidad para la toma de decisiones. Además, la meditación profunda y la oración se han relacionado con una disminución de la actividad y del flujo sanguíneo en el lóbulo parietal (esta parte del cerebro permite la percepción espacial y la coordinación mano-ojo), lo que se asocia con una reducción del sentimiento de identidad propia y una mayor sensación de conexión con un poder superior.
Un antídoto contra la divagación mental, la ensoñación y la rumiación
“¡Oh, vosotros, los que creéis! Acordaos con frecuencia de Al‑lah;”
(Sura al-Ahzab, cap. 33, vers. 42)
La red neuronal por defecto (RND) es un conjunto de regiones interconectadas del cerebro. Se sabe que se activa cuando una persona se dedica a rumiar sobre experiencias pasadas, a pensar en sí misma o a imaginar acontecimientos futuros, y suele desactivarse cuando nos dedicamos a actividades más centradas y orientadas a objetivos. La RND también desempeña un papel en la creación de un diálogo interno coherente (narrativa interna), que es vital para el establecimiento de un sentido del yo. Centrarse intencionadamente en la repetición de versículos Coránicos y en la contemplación estructurada de su significado, junto con los movimientos físicos propios de la oración o la meditación, da lugar a una disminución de la actividad de la RND.
El eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HPA)
El HPA es el principal sistema neuroendocrino que se activa ante el estrés, provocando la liberación de hormonas del estrés en el torrente sanguíneo. La activación crónica de este sistema puede dar lugar a diversos problemas de salud física y mental, como trastornos metabólicos, infertilidad, ansiedad y depresión.
Además, la oración y la meditación de atención plena tienen un gran potencial para modular el HPA, reducir los niveles de cortisol y promover la producción de serotonina en el cerebro.
Aumenta la producción de serotonina y dopamina
Es Él Quien envía bendiciones sobre vosotros, como hacen Sus ángeles, para que os lleve desde todas las clases de tinieblas a la luz. Pues Él es Misericordioso con los creyentes. (Surah al-Ahzab, Ch.33: V.44)
La oración actúa como una práctica mental que estimula la liberación de las “hormonas del bienestar”, llamadas serotonina y dopamina. Mientras que la serotonina es un neurotransmisor que influye en el estado de ánimo, la cognición y la regulación emocional, la dopamina activa el sistema de placer y recompensa, lo que refuerza las prácticas espirituales y proporciona una sensación de satisfacción, motivación y logro. Se sabe que los niveles bajos de dopamina y serotonina en el cerebro desencadenan y mantienen los síntomas depresivos en una persona.
La oración y la meditación regulares tienen un efecto revitalizador sobre las hormonas del bienestar y aumentan su disponibilidad, lo que hace que, con el tiempo, la persona se vuelva emocionalmente resistente a las presiones y las decepciones y menos propensa a reaccionar ante el estrés.
Neuroplasticidad autodirigida: la capacidad del cerebro para reestructurarse y reorganizarse mediante la formación de nuevas conexiones neuronales.
¿Cambia la oración, literalmente, la estructura y la función de nuestro cerebro?
La respuesta es: ¡Sí, puede hacerlo!
La práctica regular de la oración estimula la neuroplasticidad al fortalecer las conexiones neuronales y provocar cambios estructurales en las regiones cerebrales relacionadas con la concentración, la regulación emocional, la toma de decisiones, la compasión, la memoria y el lenguaje. Es un hecho científico bien conocido que cada comportamiento, acción o pensamiento intencionado que se repite tiende a fortalecer una conexión neuronal, lo que hace que ese comportamiento o patrón de pensamiento se convierta en un hábito.
En un estudio de neuroimagen se descubrió que las personas que practicaron meditación de atención plena durante ocho semanas mostraron un aumento de la concentración de materia gris (que desempeña un papel clave en la memoria, la inteligencia, el procesamiento emocional y la percepción) en el hipocampo (responsable de la memoria, la motivación y el aprendizaje), y una disminución de la materia en la amígdala (responsable del estrés y el miedo).
La oración islámica, con sus recitaciones estructuradas, sus profundas reflexiones, sus momentos de observación y sus movimientos físicos lentos y rítmicos, cumple las mismas condiciones que se utilizan en los estudios neurocientíficos sobre la atención plena. Por lo tanto, nos permite desarrollar la atención concentrada, la gratitud y la empatía, así como una sensación de calma y paz; además, mejora la memoria y el equilibrio emocional, y fomenta los comportamientos prosociales y la hermandad.
Además, la oración a lo largo de toda la vida puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo y mejorar la calidad de vida de las personas con demencia y de sus cuidadores, al aumentar la resiliencia ante los problemas relacionados con el estrés y mejorar la interacción social y la estimulación mental.
La integración de la oración y la meditación puede ser un excelente complemento para un régimen tradicional de tratamiento de la salud mental. Además de sus maravillosos beneficios para la salud cerebral, las oraciones formales constituyen un ejercicio o entrenamiento basado en la fe que mejora la salud cardiovascular, la inmunidad y la tolerancia al dolor, y aumenta la flexibilidad y la forma física muscular. Ayuda a las personas a mejorar sus vínculos sociales y su bienestar social, y a reducir la susceptibilidad a la soledad y al suicidio, proporcionando así un apoyo adicional para seguir desarrollando diversas terapias y enfoques tradicionales e innovadores basados en la neurofarmacología y la neuroplasticidad.
Después de todo, “la función de la oración no es influenciar a Dios, sino cambiar la naturaleza de quien ora”. – Soren Aabye Kierkegaard











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