Fiestas

Eid-ul Fitr- un día especial

El Eid-ul Fitr es un día especial para los musulmanes de todo el mundo, tanto en la India, como en África, Arabia, Egipto, Siria, China y en el resto de países, pues se sienten especialmente felices y contentos. Se levantan temprano, a las tres o cuatro de la mañana, preparan platos de comida deliciosos y cuando sale el sol, los niños pequeños saltan y corren de un lado para otro, llevando regalos y dulces a sus vecinos, amigos y parientes. Después de bañarse por la mañana, todos se visten con las mejores prendas que pueden permitirse, se perfuman y salen a las calles llenándolas de bonitos y coloridos vestidos. Incluso la gente seria se permite gestos de alegría. La bebida, la música y el baile no están permitidos en el islam, pero la gente se invita mutuamente de la manera más digna. Es habitual en este día abrazarse y decir: “Eid Mubarak, Eid Mubarak”, es decir, “¡Feliz Eid, feliz Eid!”. En muchos lugares lo celebran de forma especial y estas expresiones de alegría diversa se prolongan hasta altas horas de la noche, hasta que por fin se satisface la alegría y la celebración llega a su fin.

Se suele preguntar por qué un musulmán es especialmente feliz el día de Eid. Pues bien, la mayoría de los musulmanes son felices en ese día quizás porque lo recuerdan como una festividad que han celebrado anualmente desde el mismo momento de su nacimiento y les inspira dulces recuerdos en la memoria. Otros son felices simplemente porque todo el mundo parece feliz. Algunas personas indiferentes podrían decir que son felices porque ahora que el mes de ayuno ha terminado, ya pueden comer y beber todo lo que quieren, y proseguir su vida con comodidad como antes del mes de Ramadán. Sin embargo, esto no debe ser así, porque el Ramadán no supone una carga para los musulmanes. Si así fuera, los primeros musulmanes no hubieran preguntado al Santo Profeta (saw) tras el Ramadán sobre cuáles eran las bendiciones de los siguientes meses y no habrían estado ansiosos por su llegada.

Como se sabe, el Sagrado Corán fue revelado en el mes de Ramadán y los Compañeros del Santo Profeta (saw) obtuvieron tal elevación espiritual que, para poder seguir avanzando, preguntaron si era posible practicarlo también en los otros meses. Esto muestra claramente cómo el ayuno no era, ni es considerado, una carga por los musulmanes.

Pero el Eid también tiene otro significado: es un día en el que la gente recuerda y adora mucho a Dios. No hay nada en este día que por sí solo cause tristeza, felicidad o ansiedad. Es sólo una ocasión y una oportunidad, y no un tipo de superstición ligada a esta jornada. Este significado tiene dos aspectos: que es una alegría experimentada en dicho día por los que adoran y glorifican a su Creador; y es una pena para los que lo desperdician en la satisfacción de sus deseos más bajos. Y es este aspecto del Eid en el que el Santo Profeta(as) puso un gran énfasis.

Como el Eid viene justo al final del mes de ayuno, puede resultar poco placentero para una persona que no ha guardado correctamente el ayuno. Así que para tal persona el Eid es una desdicha; y esto también constituye uno de los significados de la propia palabra. Es una oportunidad perdida y por lo tanto una aflicción. Pero no es una tribulación para los que guardan los ayunos regularmente, aprovechan al máximo esta bella oportunidad y hacen un progreso espiritual especial, pues tienen una buena razón para ser felices. Así pues, la palabra Eid significa en la lengua árabe “la felicidad” que se renueva cada año, porque se espera de los musulmanes que guarden colectivamente los ayunos.

Normalmente un musulmán tiene que rezar cinco veces al día, pero el día del Eid se le pide que ofrezca una oración adicional por la mañana, para mostrar que es un placer reservado a los que encuentran su felicidad en el recuerdo de Dios. En la propia oración se hace un especial hincapié en la glorificación de Dios. Comenzamos nuestras oraciones diarias rutinarias diciendo “Allahu Akbar” (Dios es Grandísimo) una sola vez, pero en las oraciones de Eid decimos, “Dios es Grandísimo” siete veces en la primera parte y cinco veces en la segunda. Cuando se acude al lugar donde se celebran las oraciones de Eid, se recomienda al musulmán que diga, “Al’lahu Akbar, Al’lahu Akbar, La Ilaha Il’lal’lah”, que significa “Dios es Grandísimo, Dios es Grandísimo, no hay dios (o digno de ser adorado) salvo Al’lah”; es decir no hay nadie que valga la pena amar, obedecer y adorar. Este aspecto es enfatizado por un mandamiento del Santo Profeta (saw), según el cual el islam realmente significa la completa entrega y sumisión del hombre a Dios. Por tanto, el islam es una religión de sumisión más que de obligación y los más pequeños detalles de sus enseñanzas se basan en este principio único.

Por consiguiente, el ayuno beneficia al hombre sólo cuando lo practica con el objetivo de buscar el agrado de Dios, obedeciendo Sus mandamientos. De lo contrario es un trabajo perdido, porque el islam no permite el ascetismo. Es este espíritu de obediencia a Dios el que consagra el mes de Ramadán y lo coloca por encima del día de Eid. Por tanto, es un pecado ayunar en ese día, al igual que es pecado rezar cuando sale o se pone el sol. Todo esto, además, tiende a mostrar que un musulmán es aquel que somete completamente sus deseos a Dios, y solo encuentra placer en el amor y la voluntad de Dios; pues no vive para comer, beber y alegrarse, sino que come y bebe para vivir, amar y adorar a su Señor.

Por último, la palabra Eid significa un día en el que la gente se reúne y es esto lo que da a la celebración musulmana del Eid un significado mucho más profundo. El islam es una religión de unidad, es decir, unidad en la paz y en el amor, tanto con Dios como con el hombre. Dios siendo Uno y Único, quiere hacer que todos los hombres sean uno con Él y el islam tiene como objetivo unir a la humanidad como el hilo que une las perlas de un collar; y cada enseñanza del islam tiene en su raíz este espíritu de amor, paz y unidad.

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