El Reloj del Apocalipsis

¿Ha llegado la hora de pensar en Dios?

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El 29 de Enero 2018 la revista Counterpunch, publicó un artículo de Robert Dodge titulado “Al acercarse el apocalipsis, el reloj del juicio final avanza.” Él escribió:

“El ‘boletín de científicos atómicos’ ha avanzado su reloj del día del juicio final a dos minutos justo antes de la medianoche. La medianoche representa el apocalipsis nuclear.

El reloj es reconocido mundialmente como un indicador de la vulnerabilidad del mundo a sufrir catástrofes debido a las armas nucleares, el cambio climático y las tecnologías emergentes.

Cada año, la decisión de avanzar, retrasar o no cambiar el reloj, viene determinada por la Junta de Ciencia y Seguridad de acuerdo con su Junta de Patrocinadores que incluye a 15 ganadores del premio Nobel.

Al avanzar el reloj a dos minutos antes de la medianoche, el Boletín aseguró que en el año 2017 los líderes mundiales fracasaron al no responder con efectividad a la amenaza de guerra nuclear y cambio climático, haciendo que la situación de inseguridad mundial resulte más peligrosa que el año anterior y tan peligrosa como lo ha sido desde la Segunda Guerra Mundial.”(1)

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En septiembre el reloj se adelantó otra vez a la posición más cercana a la medianoche desde la segunda guerra mundial. En un artículo publicado en ‘Global Research’ Phillip Giraldi escribió:

“Es difícil entender cómo los Estados Unidos pueden evitar una nueva guerra en el Oriente Medio dadas las afirmaciones que han salido de Washington, y dado que los rusos también están activos en la región; una rápida y masiva escalada de algo que comienza como un incidente menor no debe descartarse.” (2)

Uno de los más grandes escritores rusos del siglo XX fue Alexandr Isaevich Solzhenitsyn. Criado y educado por su madre en la fe cristiana, en sus años de juventud se sintió atraído por las ideas comunistas que su país había adoptado recientemente. En 1944, por entonces un joven oficial de artillería, Solzhenitsyn fue arrestado por hacer ciertos comentarios irrespetuosos acerca de Stalin en unas cartas dirigidas a un amigo y fue condenado a diez años de encarcelamiento en los campos de trabajos forzados conocidos como Gulag. Otro escritor ruso, Fyodor Dostoyevsky, en una ocasión argumentó que el hombre nunca renunciaría al sufrimiento ya que a menudo el conocimiento y la sabiduría solo pueden lograrse a través del sufrimiento. (3) En su edad más avanzada, Solzhenitsyn nunca lamentó este periodo de su vida ni el sufrimiento que le acarreó. Él sabía que no habría podido lograr la grandeza como escritor sin esta experiencia y sin haber encontrado su inquebrantable fe en Dios que le acompañó por el resto de su vida. Ni tampoco hubiera hallado la absoluta determinación para producir un memorial literario para los millones de personas que sufrieron y murieron solas y a los que ni siquiera se les concedió una tumba donde sus restos humanos pudieran reposar.

Solzhenitsyn es reconocido por su sabiduría y su profunda visión de la condición humana. En una ocasión escribió:

“Pronto se me hizo patente que la línea divisoria entre el bien y el mal no se halla entre los estados, ni las clases sociales, ni tampoco entre los partidos políticos, sino que atraviesa cada corazón humano y atraviesa todos y cada uno de los corazones. La línea se mueve. En nuestro interior oscila con los años. Incluso en los corazones sobrecogidos por el mal, se halla un pequeño ápice de bien. Así como también en el mejor de los corazones se encuentra un pequeño rescoldo de maldad.

Desde entonces he llegado a entender la verdad en todas las religiones del mundo: ellas luchan contra el mal en cada corazón humano.

Es imposible desterrar el mal del mundo por completo, pero es posible constreñirlo dentro de cada ser humano.”(4)

El Santo Profeta (sa), en una ocasión, dijo a un grupo de sus seguidores que cada ser encierra a un satanás dentro de sí. Con sorpresa le preguntaron “¿Cómo? ¿Incluso tú, oh Profeta de Dios?” A lo que él respondió, “Sí, pero se ha sometido.”*(5)

En el Sagrado Corán se puede leer:

“A quien se aparta del recuerdo de Dios el Clemente, le asignamos un demonio, que se convierte en su compañero.

En verdad, les aparta del camino (de Dios), pero piensan que son rectamente guiados.
Hasta que al llegar uno de ellos a Nosotros, dice (a su compañero): ‘Ojalá que tu y yo estuviéramos distanciados en las antípodas.’Que mal compañero es!” (6)

Uno de los mensajes más claros que contienen los primeros libros del antiguo testamento, especialmente en los libros de los Jueces y Reyes, relata la conexión entre la prosperidad de un pueblo y el punto hasta el cual ese pueblo es consciente de sus deberes y obligaciones para con Dios. En cuanto a lo que respecta a la historia del pueblo Israelita de este periodo, está claro que el ciclo se repitió numerosas veces. Este ciclo comienza con la adhesión del pueblo Israelita a las enseñanzas de los profetas y como resultado su sociedad prospera. Pero poco a poco sus costumbres se vuelven laxas, el pueblo se torna olvidadizo y cae en la superstición e incluso adopta las costumbres paganas de los pueblos vecinos.

El resultado es la ira divina. Caen derrotados a manos de sus enemigos, perdidos, vencidos y destruidos. Desesperados, los israelitas se volvían de nuevo a Dios, testigos de sus propios errores y el ciclo comenzaba de nuevo.

Este mismo mensaje se repite muchas veces en el Sagrado Corán y se le da muchos matices

Se dan muchos ejemplos de sociedades del pasado que perdieron el sentido del bien y del mal y a los que, bajo estas circunstancias, se les envió un profeta que les llevase el mensaje de recordar a Dios y de que se abstuvieran de adjudicar poderes divinos a nadie más que a Dios.

En todos los casos, excepto en el caso del pueblo de Nineveh, que reaccionó ante la advertencia que les hizo el profeta Jonás y se libraron de ser destruidos, los otros pueblos mencionados, tales como el pueblo de Noah o la gente de la Sodoma y Gomorra, desdeñosamente rechazaron las advertencias que recibieron y el resultado final fue la catastrófica destrucción de su gente. Esta es una de las lecciones más claras que el Sagrado Corán enseña.

Los académicos que publicaron el ‘boletín de científicos atómicos’ no son los únicos conscientes de las graves amenazas existenciales a las que se enfrenta la raza humana.
El cambio climático puede destruir la capacidad que la raza humana tiene de alimentarse así misma, causando desorganización y caos, y la guerra nuclear podría destruir y acabar con prácticamente toda forma de vida sobre la tierra.

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Existe mucho debate sobre cómo estos problemas podrían resolverse y se observa una cierta desesperanza entre la gente de a pie porque muchos se preguntan lo que ellos, a nivel individual, pueden hacer, ya que aquellos que controlan las grandes corporaciones, compañías petrolíferas, industrias armamentísticas y bancos centrales, no han sido elegidos en las urnas, ni siquiera responden a ninguna autoridad política.

Solo unas pocas voces, que principalmente no son oídas en los medios de comunicación, afirman que la única respuesta posible es el tener siempre presente a Dios en todas y cada una de nuestras acciones. Tal como plantea el Corán, si el agua bajo tus pies desapareciese, ¿quién sino Dios podría traértela de nuevo?

Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, el fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía, lanzó tal advertencia hace 100 años.

Entre los años 1904 y 1908, año en que falleció, y se publicó un número de profecías prediciendo la Primera Guerra Mundial, correctamente prediciendo el terrible fin del Zar Nicolás y su familia, suceso que parecía improbable en esa época.

En el libro Haqiqatul Wahi (256-257) Su Santidad, también publicó predicciones sobre incluso una mayor destrucción de la que no se libraría ninguna parte del mundo.

“Recordad, Dios me ha informado sobre muchos terremotos. Tened la certeza, por lo tanto, de que tal como los terremotos han sacudido América y Europa, así sacudirán Asia. Algunos de ellos se parecerán al día del Juicio Final. Tanta gente morirá que correrán ríos de sangre. Incluso ni los pájaros ni los animales estarán inmunes ante esta muerte. Un caos que será el más grande de todos los tiempos desde el comienzo de la humanidad barrerá la superficie de la tierra. Los hogares serán demolidos como si nunca nadie hubiera vivido en ellos. Esto será seguido por muchas otras terribles calamidades que los cielos y la tierra enviarán, hasta que su extraordinaria naturaleza sea evidente para cada hombre sensato …

Esto sucederá porque la humanidad ha dejado de adorar a su verdadero Dios y se habrán perdido en asuntos mundanos con todo su corazón y su esfuerzo y su intención”(7)

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El líder espiritual de la Comunidad Musulmana Ahmadía, Su Santidad Mirza Masrur Ahmad, ha llevado incansablemente el mensaje a los foros una y otra vez durante los últimos 15 años.
El ha comparecido en los parlamentos de Canadá, Gran Bretaña y los Estados Unidos entre otros y el Parlamento Europeo.

En un discurso dirigido al Simposio Internacional de la Paz en marzo 2012 titulado “Las Devastadoras Consecuencias de una Guerra Nuclear,” dijo:

“Debemos recordar que cuando los esfuerzos humanos fallan, entonces Dios Todopoderoso toma su decisión de determinar el destino fatal de la humanidad.

Antes de que la Ley Divina se establezca y mueva a los hombres hacia Dios y cumplir los derechos de la humanidad, sería mejor que los hombres de este mundo prestaran ellos mismos atención a estos temas cruciales, porque cuando Dios Todopoderoso se ve forzado a tomar acción, entonces su ira se vierte sobre la humanidad de forma verdaderamente severa y terrible.

En el mundo actual, una manifestación terrible de la Ley Divina podría ser otra guerra mundial. No existe duda de que los efectos destructivos de una guerra no se limitarán a la guerra en sí o incluso a su generación. De hecho, sus terribles consecuencias se mostrarán en muchas generaciones venideras. Simplemente una trágica consecuencia de tal guerra será el efecto que tendrá en los fetos ahora y en el futuro…”

“……., el mundo debe llegar a reconocer a su creador, que es el único Dios. Esto es así porque el reconocimiento del creador es lo que nos conduce al amor y la compasión por Su creación y cuando esto llega a formar parte de nuestra forma de ser es entonces cuando nos convertimos en receptores del amor de Dios.” (8)

La raza humana será poco sensata si considera que puede resolver sola, sin ayuda, los problemas a los que se enfrenta. Tampoco cabe esperar que los políticos, los gobiernos o las élites hagan algo por salvarnos. El intentar emular una vida acorde con las enseñanzas de los profetas, el cultivar la virtud y el buscar superar el mal que todos llevamos dentro, al mismo tiempo buscando con tesón la ayuda de Dios, es una solución accesible a cada ser humano, independientemente de su raza o clase, aquí y ahora.

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Alexander Solzhenitsyn fue testigo del sufrimiento de la gente de la Unión Soviética y se encargó de reflejar por escrito todo ese sufrimiento para que no fuese nunca olvidado.
Su monumento a aquellos que sufrieron es su crónica de esos oscuros tiempos – “El Archipelago Gulag”.

Durante años, mientras penosamente trabajaba en secreto para escribir su libro, el vivía a diario con el temor de que su trabajo fuese destruido por las autoridades soviéticas, temor a ser arrestado, no solo él, sino también su familia y sus colaboradores. De hecho, en un momento dado, parecía que todo se había perdido. Pero el libro fue finalmente publicado en occidente en 1973. Es una historia de oscuridad sin fin que deja al lector aterrado por los fantasmas de tantas víctimas. Como muchos otros, Solzhenitsyn tuvo que plantearse así mismo la siguiente pregunta- ¿por qué? Y hacia el final de su larga vida escribió:

“Hace medio siglo, cuando yo aún era niño, recuerdo haber escuchado a un cierto número de personas ya ancianas expresar la siguiente explicación sobre los desastres y atrocidades que habían acontecido en Rusia “Los hombres han olvidado a Dios; por eso ha ocurrido todo esto”.

Desde entonces he pasado casi 50 años trabajando sobre la historia de nuestra revolución; durante este proceso, he leído cientos de libros, recogido cientos de testimonios personales y he contribuido de mi cosecha propia con ocho volúmenes con la finalidad de retirar todos los escombros dejados por dicho caos. Pero si hoy en día me pidieran que formulase de forma tan concisa como me fuese posible sobre la principal causa de la ruinosa revolución que se tragó a más de 60 millones de personas, yo no podría ponerlo en palabras más exactas que repitiendo “Los hombres han olvidado a Dios; por eso ha ocurrido todo esto”(9)

También puedes escucharlo en online aquí.

Referencias:

*La palabra en árabe que significa ‘someterse’ viene del mismo raíz que las palabras que significa ‘islam’ y ‘musulmán’.

1. Robert Dodge. “Approaching Apocalypse, the Doomsday Clock Moves Forward.”, published in Counterpunch January 20th 2018 (www.counterpunch.org)

2. Phillip Grivaldi. ”One Click closer to Nuclear Annihilation” 2nd October 2018.
www.globalresearch.ca/one-click-closer-to-nuclear-annihilation/5655842

3. Fyodor Dostoievsky. “Notes from the Underground.”

4. Aleksandr Solzhenitsyn. “The Gulag Archipelago 1918-1956”

5. Musnad Ahmad Hadith: num.2333

6. Sagrado Corán. 43:37-39

7. Hazrat Mirza Ghulam Ahmad. Haqiqatul Wahi (pag.256-257)

8. Hazrat Mirza Masrur Ahmad. ‘The Devastating Consequences of Nuclear War.’
The World Crisis and the Pathway to Peace

9. Ericson, Edward E. Jr. (October 1985) Solzhenitsyn – Voice from the Gulag. Eternity, pp. 23–24

 

Sobre el Autor:  Charles Stedman, es un miembro activo de la Comunidad Musulmana Ahmadía, tras su conversión al islam en 1984, después de trabajar en uno de los colegios que dicha comunidad ostenta en Sierra Leona. Desde entonces ha colaborado como  redactor de artículos y es un abanderado de las verdaderas y pacíficas enseñanzas del islam. Actualmente forma parte del equipo editorial de la Revista Review of Religions en español, desde Valencia, su lugar de residencia donde es profesor de lengua inglesa a estudiantes españoles.

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