Adoración Existencia de Dios

¿Por qué Debemos Adorar a Dios?


Dios no es un tirano que se beneficia de la adoración del hombre. Más bien, es el hombre el que prospera con la adoración de Dios y, de hecho, el hombre depende de ella para su bienestar


Escrito por Azhar Goraya

Introducción

Según el islam, la adoración de Dios es de suma importancia. Pues no sólo es el primer mandamiento u ordenanza del Sagrado Corán (2:22), sino que también es el propósito de la creación del hombre (51:57).

Por lo cual, surgen ciertas preguntas; ¿Por qué debemos adorar a Dios? ¿Necesita Dios que le adoremos? Para algunos, estas preguntas proyectan una imagen de Dios como un tirano inflexible que preside una creación y que exige su obediencia por razones egocentristas.
O peor aún, algunos podrían llegar a pensar que adquiere algún beneficio por medio de la adoración de Sus adeptos, “viviendo” de esas mismas devociones de manera simbiótica e incluso hasta parasitaria.

EL islam rechaza y califica lo anterior como algo totalmente falso. Pues, por el contrario, presenta a Dios como misericordioso e independiente de su creación. Por lo tanto, Su adoración se concibe como necesaria y beneficiosa para el hombre mismo.

Los puntos de vista desde el ateísmo y agnosticismo

Tanto para el ateísmo como para el agnosticismo, la idea de un Dios todopoderoso, que requiere o demanda por su adoración, no solo es un defecto o mancha en el carácter de Dios, sino que evidencia contra su existencia. Sus ideas giran usualmente en torno a dos puntos en específico:

  1. La adoración es inútil y un acto denigrante para quien lo realiza. ¿Cómo puede un Dios amoroso y misericordioso exigir tales actos de degradación por parte de Sus propias criaturas?
  2. Si Él insiste en que Su creación le adore, debe ser por una necesidad o deseo egoísta, lo cual choca con su perfección. En tal caso, no es como se dice que es, o no existe.

Los peligros del antropomorfismo

Antes de profundizar en la naturaleza de Dios y Su adoración, es necesario retroceder un poco y abordar la idea del antropomorfismo y su influencia en este tema. El antropomorfismo se define como atribuir motivaciones y emociones humanas a entidades no humanas, lo cual en este caso, sería a Dios.

El islam nos enseña que es incorrecto atribuirle a Dios, emociones y debilidades propias del ser humano. Dios no es como su creación, en el Sagrado Corán nos dice en 42:12:

لَيْسَ كَمِثْلِهِ شَيْء

“No hay nada que se parezca a Él” (42:12)

 El islam presenta una imagen de Dios que es internamente coherente y está en armonía con sus diversos atributos que se encuentran a lo largo del Sagrado Corán.

¿Depende Dios de Alguien o Algo?

Profundicemos en la primera cuestión que nos interesa: la Naturaleza de Dios.

El Sagrado Corán nos dice en 22:65 que Dios es perfecto. Él es el creador del universo, y no depende en absoluto de su misma creación.

لَّهُ مَا فِي السَّمَاوَاتِ وَمَا فِي الْأَرْضِ ۗ وَإِنَّ اللَّهَ لَهُوَ الْغَنِيُّ الْحَمِيدُ

“A Él pertenece cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. Pues en verdad Al’lah es Autosuficiente, Merecedor de alabanza.” (22:65)

Además de que él es Al-Awwal y Al-Ajir (El Primeo y el Último) (57:4), así como Al-Ahad (El Único) (112:2). Estos atributos nos indican que Él es completamente independiente de cualquier otro ser, ente o fenómeno. El Sagrado Corán afirma en 55:27-28:

كُلُّ مَنْ عَلَيْهَا فَانٍ [] وَيَبْقَىٰ وَجْهُ رَبِّكَ ذُو الْجَلَالِ وَالْإِكْرَامِ

“Todo lo que hay en ella (la tierra) desaparecerá, excepto la gracia de tu Señor, Dueño de la Gloria y el Honor.” (55:27-28)

Esto significa que llegará un momento en que todo lo demás, incluidos los seres humanos, dejará de existir excepto Dios. Esto no podría suceder si Dios dependiera de alguna manera de la adoración de su creación.

¿Necesita Dios nuestra adoración?

Esta pregunta ha sido respondida a través de las palabras del Profeta Moisés (as) en el 14:9 del Sagrado Corán:

وَقَالَ مُوسَىٰ إِن تَكْفُرُوا أَنتُمْ وَمَن فِي الْأَرْضِ جَمِيعًا فَإِنَّ اللَّهَ لَغَنِيٌّ حَمِيد

“Y Moisés dijo: “Si no creéis, vosotros y quienes están en la tierra, todos juntos, no podréis perjudicar a Dios; en verdad Al‑lah es Auto‑Suficiente, Merecedor de Alabanza.” (14:9)

En el siguiente Hadiz, el Profeta Muhammad (sa) afirma que Al´lah declara:

“Oh siervos míos, he prohibido la opresión para Mí y la he hecho prohibida entre ustedes, así que no se opriman unos a otros… Oh siervos míos, nunca podrán perjudicarme, ni podrán beneficiarme. Oh Mis siervos, si el primero de ustedes y el último, y los humanos de ustedes y los Yinn de ustedes, fueran todos tan piadosos como el corazón más piadoso de cualquier individuo entre ustedes, entonces esto no aumentaría Mi Reino ni un ápice. Oh, mis siervos, si el primero de ustedes y el último de ustedes, y los humanos de ustedes y los Yinn de ustedes, fueran todos tan malvados como el corazón más malvado de cualquier individuo entre ustedes, entonces esto no disminuiría Mi Reino ni un ápice. Oh, siervos míos, si los primeros y los últimos de ustedes, y los humanos de ustedes y los Yinn de ustedes, estuvieran todos juntos en un lugar y pidieran de Mí, y Yo diera a cada uno lo que pidió, entonces eso no disminuiría lo que Yo poseo, excepto lo que disminuye del océano cuando una aguja se sumerge en él. Oh, siervos Míos, no son más que sus obras las que Yo contabilizo para ustedes, y luego les recompenso. Quien encuentre el bien, que alabe a Al’lah, y quien encuentre lo contrario, que no culpe a nadie más que a sí mismo.”[1]

¿Tiene Dios una razón egoísta para pedirnos que le adoremos?

Si Dios no necesita nuestra adoración, ¿es posible que sólo la quiera por razones egoístas?

La idea de un Dios egoísta y egocéntrico que no se preocupa por su creación queda refutada por el Sagrado Corán.

El primer versículo del Corán se abre con la presentación de los atributos de Dios como sumamente clemente y misericordioso (1:1). Es Amoroso (11:91), un Amigo (3:69), un Protector y un Ayudante (22:79), así como Gentil y Amable (22:64).

Hay decenas de versículos en el Sagrado Corán que reprimendan y rechazan repetidamente todo pensamiento que denigra a Dios. En todos los casos, Dios responde que está muy por encima de las imperfecciones que los incrédulos le atribuyen. En 39:68 afirma:

وَمَا قَدَرُوا اللَّهَ حَقَّ قَدْرِهِ وَالْأَرْضُ جَمِيعًا قَبْضَتُهُ يَوْمَ الْقِيَامَةِ وَالسَّمَاوَاتُ مَطْوِيَّاتٌ بِيَمِينِهِ ۚ سُبْحَانَهُ وَتَعَالَىٰ عَمَّا يُشْرِكُونَ

“No respetan apropiadamente la Majestad de Al’lah como es debido. Y la tierra estará enteramente bajo Su dominio en el Día del Juicio Final, y así también estarán los cielos enrollados en Su mano derecha. Glorificado y exaltado sea Él por encima de lo que ellos Le asocian.” (39:68)

Además, Él no es cruel ni injusto (41:47). Recompensa mucho más de lo que corresponde a Sus criaturas (24:39).

No actúa basándose en deseos vanos y egoístas. En 51:58-59 del Sagrado Corán afirma:

مَا أُرِيدُ مِنْهُم مِّن رِّزْقٍ وَمَا أُرِيدُ أَن يُطْعِمُونِ  [] إِنَّ اللَّهَ هُوَ الرَّزَّاقُ ذُو الْقُوَّةِ الْمَتِينُ

“No deseo apoyo alguno de ellos, ni tampoco deseo que Me alimenten. En verdad Al’lah es el Gran Sostenedor, el Poderoso, el Fuerte.” (51:58-59)

Lo que significa que Dios no desea ningún tipo de sustento, alimento o recompensa de Su creación.

Él ha creado los cielos y la tierra, así como a la humanidad misma, según los dictámenes de la sabiduría y con el elevado propósito de perseguir las verdades eternas. En 21:17-19 del Sagrado Corán afirma:  

وَمَا خَلَقْنَا السَّمَاءَ وَالْأَرْضَ وَمَا بَيْنَهُمَا لَاعِبِينَ [] لَوْ أَرَدْنَا أَن نَّتَّخِذَ لَهْوًا لَّاتَّخَذْنَاهُ مِن لَّدُنَّا إِن كُنَّا فَاعِلِينَ [] بَلْ نَقْذِفُ بِالْحَقِّ عَلَى الْبَاطِلِ فَيَدْمَغُهُ فَإِذَا هُوَ زَاهِقٌ ۚ وَلَكُمُ الْوَيْلُ مِمَّا تَصِفُونَ

“Pues no creamos el cielo y la tierra y todo lo que hay entre ambos como pasatiempo. Si hubiésemos deseado encontrar un pasatiempo, lo habríamos encontrado ciertamente en lo que está en Nosotros, si es que fuéramos a hacer una cosa así. No, con la verdad refutamos la falsedad, rompiendo así su cabeza, y he ahí que perece. Pues ¡ay de vosotros! por lo que achacáis a Dios.” (21:17-19)

Por lo tanto, Dios no es un tirano egoísta y narcisista que exige a sus creaciones una adoración que infla el ego. La adoración es en beneficio para el propio hombre.

La falacia de que todas las peticiones se basan en una necesidad o deseo egoísta

Algunos pueden pensar que, si Dios no se beneficia en absoluto de nuestra adoración, ¿por qué entonces la pide y exige?

En primer lugar, muchas peticiones no se basan en una necesidad personal egocéntrica, sino que hay muchas que se basan totalmente en el bienestar de la otra parte.

Cuando un policía te hace señas para que pases un semáforo, o un médico te pide que tomes una medicina concreta, o un profesor te pide que aprendas un determinado concepto, o una madre le pide a su hijo que coma… todas estas son peticiones dadas por alguien que está en una posición de autoridad, pero sus peticiones no tienen motivaciones egoístas. Hay muchas personas que trabajan sincera y voluntariamente en beneficio de los demás.

Del mismo modo, el hecho de que Dios nos diga que le adoremos es por el amor que siente por su creación y su deseo de beneficiarla. Además, la adoración de Dios es el propósito principal de nuestra existencia, y es sólo a través de la adoración de Dios que el hombre puede alcanzar los niveles más altos de autodesarrollo y progreso por los que puede sentir satisfacción y plenitud.

¿Quién se beneficia de la adoración?

El islam aclara que es el propio hombre el único beneficiario de su adoración: Dios no necesita su adoración ni se beneficia de ella en modo alguno. El Sagrado Corán nos dice en 29:7:

وَمَن جَاهَدَ فَإِنَّمَا يُجَاهِدُ لِنَفْسِهِ ۚ إِنَّ اللَّهَ لَغَنِيٌّ عَنِ الْعَالَمِينَ

“Y quien se esfuerza, se esfuerza únicamente por su propia alma; en verdad, Al’lah es Indepen­diente de todas las criaturas.” (29:7)

In 64:17, Al’lah declara:

فَاتَّقُوا اللَّهَ مَا اسْتَطَعْتُمْ وَاسْمَعُوا وَأَطِيعُوا وَأَنفِقُوا خَيْرًا لِّأَنفُسِكُمْ ۗ وَمَن يُوقَ شُحَّ نَفْسِهِ فَأُولَٰئِكَ هُمُ الْمُفْلِحُونَ

“Temed, pues, a Al’lah, lo mejor que podáis, escuchad, obedeced y gastad en Su causa; esto será bueno para vosotros. Mas quien se salve de su propia avaricia sepa que éstos son los que serán bienaventurados.” (64:17)

La dependencia del hombre en Dios

A diferencia de la independencia de Dios, el Sagrado Corán destaca la completa dependencia del hombre hacia Dios y el universo que Él ha creado para sostenerlo.

En el 47:39 del Sagrado Corán, Al´lah declara:

…وَاللَّهُ الْغَنِيُّ وَأَنتُمُ الْفُقَرَاءُ…

“He ahí que sois los invitados a gastar en la causa de Al’lah …” (47:39)

En el 4:29, declara:

  يُرِيدُ اللَّهُ أَن يُخَفِّفَ عَنكُمْ ۚ وَخُلِقَ الْإِنسَانُ ضَعِيفًا

“Al’lah es Autosuficiente, y sois vosotros los necesitados.” (4:29)

Un poco de reflexión confirmará este punto: el hombre depende completamente de factores externos para mantener la vida. Desde el aire que respira, hasta el agua que bebe y los alimentos que ingiere, todo debe ser provisto externamente. Internamente, hay miles de enfermedades y complicaciones que pueden poner fin a su vida o reducirla a una completa miseria y sufrimiento. Depende de miles de factores externos para su bienestar, todos los cuales han sido proporcionados por Dios.

¿Adorar a Dios es contrario a la igualdad y la libertad?

Las palabras adoración, obediencia y sumisión se consideran a veces como la antítesis de la igualdad y la libertad. Mientras que estas últimas se consideran deseables y dignas de elogio, las primeras se consideran perjudiciales para el bienestar de los seres humanos.

Aunque esto puede ser cierto hasta cierto punto en las relaciones humanas interpersonales, donde la discriminación y la injusticia pueden desempeñar un papel, no puede decirse lo mismo de la relación con Dios.

La relación entre el hombre y un Ser supremo no puede ser de igual a igual.

No sólo es Dios nuestro creador, sino que el islam nos enseña que Dios es nuestro mayor benefactor, que nos ha proporcionado el propio universo que ha permitido nuestra creación y que, a partir de entonces, nos ha provisto de innumerables maneras. Además, nos resucitará en el Más Allá y nos juzgará según nuestras creencias y acciones. El Sagrado Corán en 14:35 afirma:

وَآتَاكُم مِّن كُلِّ مَا سَأَلْتُمُوهُ ۚ وَإِن تَعُدُّوا نِعْمَتَ اللَّهِ لَا تُحْصُوهَا ۗ إِنَّ الْإِنسَانَ لَظَلُومٌ كَفَّارٌ

“Pues Él os dio todo lo que le habéis pedido; y si intentáis contar los favores de Al’lah, no podréis enumerarlos. En verdad, el hombre es muy injusto, muy desagradecido.” (14:35)

Por lo tanto, no sólo somos infinitamente inferiores a Dios en todos los sentidos, sino que también estamos profunda y en constante deuda con Él por sus favores pasados y presentes. Además, seremos devueltos ante Él después de nuestra corta estancia en esta vida.

Teniendo esto en cuenta, una relación basada en la igualdad, la libertad y la total gratuidad no es realista cuando medimos nuestra relación con Dios.

Sin embargo, y a pesar de esta realidad abierta, Dios nunca ha pretendido reinar como un tirano sobre su creación. Más bien, todas sus acciones en relación con nosotros se basan en Sus dos atributos principales: el Clemente y el Misericordioso (1:1).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as) (1835-1908) fue el reformador esperado de esta época. Afirmó ser el Mesías Prometido y el Mahdi (líder divinamente guiado) que se profetizó que aparecería en los últimos días para guiar a la humanidad hacia Dios. Escribió extensamente sobre la naturaleza de Dios y nuestra relación con él, así como la realidad de la adoración verdadera.

En un escrito afirma:

“El atributo del amor y la compasión es un atributo divino básico, y es la madre de todos los demás atributos. Es este mismo atributo el que a veces se manifiesta en forma de asombro y gloria para provocar la reforma del hombre, y una vez que la reforma ha tenido lugar, asume su forma original y perdura para siempre como un regalo de Dios. Dios no es como una persona malhumorada a la que le gusta atormentar a los demás. Él no es cruel con nadie, sino que los hombres son crueles consigo mismos. Toda la salvación está en Su amor, y todo el tormento está en su abandono.”[2]

Conclusión

Es así que la adoración de Dios como forma de agradecimiento y como petición de su continuo favor sobre nosotros, no sólo es aceptable y comprensible, sino que es algo que surge naturalmente de un corazón discernido y humilde.


En el siguiente artículo, se analizará la filosofía y realidad de la adoración islámica


Referencias y Notas

[1] Sahih Muslim, El Libro de la Virtud, Recomendando las buenas costumbres y la unión de los lazos de parentesco, Capítulo: La Prohibición de la Opresión, Hadiz #2577.

يَا عِبَادِي إِنِّي حَرَّمْتُ الظُّلْمَ عَلَى نَفْسِي وَجَعَلْتُهُ بَيْنَكُمْ مُحَرَّمًا فَلاَ تَظَالَمُوا۔۔۔ يَا عِبَادِي إِنَّكُمْ لَنْ تَبْلُغُوا ضَرِّي فَتَضُرُّونِي وَلَنْ تَبْلُغُوا نَفْعِي فَتَنْفَعُونِي يَا عِبَادِي لَوْ أَنَّ أَوَّلَكُمْ وَآخِرَكُمْ وَإِنْسَكُمْ وَجِنَّكُمْ كَانُوا عَلَى أَتْقَى قَلْبِ رَجُلٍ وَاحِدٍ مِنْكُمْ مَا زَادَ ذَلِكَ فِي مُلْكِي شَيْئًا يَا عِبَادِي لَوْ أَنَّ أَوَّلَكُمْ وَآخِرَكُمْ وَإِنْسَكُمْ وَجِنَّكُمْ كَانُوا عَلَى أَفْجَرِ قَلْبِ رَجُلٍ وَاحِدٍ مَا نَقَصَ ذَلِكَ مِنْ مُلْكِي شَيْئًا يَا عِبَادِي لَوْ أَنَّ أَوَّلَكُمْ وَآخِرَكُمْ وَإِنْسَكُمْ وَجِنَّكُمْ قَامُوا فِي صَعِيدٍ وَاحِدٍ فَسَأَلُونِي فَأَعْطَيْتُ كُلَّ إِنْسَانٍ مَسْأَلَتَهُ مَا نَقَصَ ذَلِكَ مِمَّا عِنْدِي إِلاَّ كَمَا يَنْقُصُ الْمِخْيَطُ إِذَا أُدْخِلَ الْبَحْرَ يَا عِبَادِي إِنَّمَا هِيَ أَعْمَالُكُمْ أُحْصِيهَا لَكُمْ ثُمَّ أُوَفِّيكُمْ إِيَّاهَا فَمَنْ وَجَدَ خَيْرًا فَلْيَحْمَدِ اللَّهَ وَمَنْ وَجَدَ غَيْرَ ذَلِكَ فَلاَ يَلُومَنَّ إِلاَّ نَفْسَهُ (صحیح مسلم، كتاب البر والصلة والآداب، باب تَحْرِيمِ الظُّلْمِ، حدیث ۲۵۷۷) ‏‏‏

[2] Chashma-e-Masihi, Ruhani Jazain vól. 20, pág. 370. Tradd. Ing. Fountain of Christianity, pág. 46

۔۔۔ حقیقی صفت خدا تعالیٰ کی محبت اور رحم ہے اور وہی اُمُّ ا ّ لصفات ہے اور وہی کبھی انسانی اصلاح کے لئے صفات جلالیہ اور غضبیہ کے رنگ میں جوش مارتی ہے اور جب اصلاح ہو جاتی ہے توؔ محبت اپنے رنگ میں ظاہر ہو جاتی ہے اور پھر بطور موہبت ہمیشہ کے لئے رہتی ہے۔خدا ایک چڑچڑہ انسان کی طرح نہیں ہے جو خواہ نخواہ عذاب دینے کا شائق ہو۔ اور وہ کسی پر ظلم نہیں کرتا بلکہ لوگ اپنے پر آپ ظلم کرتے ہیں۔ اس کی محبت میں تمام نجات اور اس کو چھوڑنے میں تمام عذاب ہے۔ (چشمہ مسیحی، روحانی خزائن جلد ۲۰، صفحہ ۳۷۰)

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