Servir a la humanidad– una forma de adoración a Dios

Discurso de Su Santidad Mirza Masrur Ahmad, Líder Mundial de la Comunidad Musulmana Ahmadía, el Quinto Califa durante la inauguración del Hospital Nasir de Humanity First en Guatemala.

© Makhzan-e-Tasaweer

El 23 de octubre de 2018, el Líder Mundial de la Comunidad Musulmana Ahmadía, el Quinto Jalifa, Su Santidad, Mirza Masrur Ahmad, pronunció el discurso principal en una recepción especial celebrada para conmemorar la inauguración histórica del Hospital Nasir, un proyecto humanitario de gran envergadura de Humanity First, una organización benéfica internacional establecida por la Comunidad Musulmana Ahmadía. Unos 800 dignatarios y otros invitados, representantes de 20 países, asistieron a la recepción que se celebró en el hospital, situado en Sacatepéquez, Guatemala. Su Santidad se entrevistó con diversas personalidades, incluyendo a la congresista Norma Torres de Estados Unidos, Miguel Figueroa, el Viceministro de Salud de Guatemala e Iliana Domingo, miembro del Congreso de Guatemala. También se dirigieron a la audiencia diversos dignatarios, entre los que se encontraban la Congresista Norma Torres y el Viceministro de Salud de Guatemala Miguel Figueroa. Su Santidad también respondió a preguntas durante una conferencia de prensa con los medios de comunicación presentes. El momento culminante del evento fue el discurso principal pronunciado por Su Santidad, Mirza Masrur Ahmad, presente a continuación.

A todos los distinguidos invitados: Assalamo alaikum wa rahmatul-lahe wa barakatohu (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con todos ustedes).

Ante todo, desearía expresar mi sincera gratitud a todos los invitados que participan en el acto de hoy aquí en Guatemala. Sin duda, hoy es motivo de gran alegría y júbilo para los miembros de la Comunidad Musulmana Ahmadía, pues se inaugura el primer hospital construido por Humanity First en América Central o Sudamérica. En este sentido consideramos que esta es una ocasión sumamente importante e histórica.

Aunque Humanity First es una entidad benéfica independiente y posee su propio mandato y estrategias, fue fundada originalmente por la Comunidad Musulmana Ahmadía y continúa siendo administrada por los áhmadis musulmanes. A través de contribuciones financieras y otros medios, los áhmadis musulmanes de todo el mundo respaldan los esfuerzos de Humanity First, para que pueda aumentar el alcance de los proyectos humanitarios y ampliar su campo de acción. Por lo tanto, Humanity First tiene un vínculo profundo y duradero con la Comunidad Musulmana Ahmadía, por lo que hoy es un día de júbilo no solamente para los miembros de Humanity First, sino también para los áhmadis musulmanes de todo el mundo.

Es posible que se cuestionen por qué hemos construido este hospital. La respuesta es muy simple. Se ha construido con una única intención, y es simplemente servir a la humanidad, brindando asistencia sanitaria de alta calidad a la gente de esta nación.

Además, deseo aclarar desde el principio que la construcción de este instituto no constituirá el final de nuestros servicios en este país. Más bien, es mi oración que este sea el primero de muchos proyectos humanitarios establecidos por Humanity First en esta región. De hecho, espero y rezo para que la apertura del hospital sirva como plataforma de lanzamiento para impulsar a Humanity First a promover su misión de ofrecer ayuda, apoyo y oportunidades a la gente de todo el mundo.

Tal vez algunos de nuestros invitados se sorprendan o incluso se cuestionen con perplejidad por qué una comunidad musulmana tiene tanta pasión y determinación por ayudar y servir a los no musulmanes. En respuesta a esta pregunta, debo explicar que, desde su fundación, la Comunidad Musulmana Ahmadía siempre ha intentado estar a la vanguardia del servicio a la humanidad, ya sea directamente a través de los programas de nuestra propia comunidad, a través de Humanity First, o mediante el apoyo de otras entidades benéficas y buenas causas. Por ejemplo, en las últimas décadas, la Comunidad Musulmana Ahmadía ha abierto muchos hospitales y escuelas en África, en los que se facilita a la población local el acceso a la atención sanitaria y a una excelente educación, al margen de su origen étnico, religión u origen social. La mayoría de los pacientes tratados en nuestros hospitales de África no son musulmanes y aproximadamente un 90% de los estudiantes que estudian en nuestras escuelas tampoco son musulmanes. Por lo tanto, no discriminamos a ninguna comunidad o pueblo y tampoco otorgamos ninguna prioridad a nuestros propios miembros.

En cuanto a la educación, impartimos enseñanza desde la edad primaria hasta la educación secundaria superior. Nuestro objetivo es que todos los niños estén alfabetizados y tengan una base educativa firme sobre la cual puedan construir sus vidas futuras. Además, también ofrecemos becas para estudiantes con talento que de otro modo no dispondrían de medios para estudios superiores, para que puedan desarrollar su potencial y construir un futuro mejor para sí mismos, su gente y su nación. En consecuencia, la Comunidad Musulmana Ahmadía, bien directamente o a través de Humanity First o de otro modo, posee una larga historia de servicio a la humanidad, de brindar oportunidades y ofrecer consuelo y ayuda a las personas que viven vidas empobrecidas.

No pretendemos buscar ningún elogio o recompensa por tales esfuerzos, pues hacemos simplemente lo que nuestra religión nos enseña a hacer. Nuestra motivación y deseo de servir al prójimo está impulsado por las enseñanzas del islam.

La luz de guía para cualquier verdadero musulmán es el Sagrado Corán, que fue revelado al fundador del islam, el Santo Profeta Muhammadsa. El Sagrado Corán ha prescrito repetidas veces a los musulmanes servir a la humanidad y satisfacer las necesidades de los que padecen o sufren algún tipo de desventaja. Requiere que los musulmanes sean altruistas ​​y estén llenos de amor por los demás, y requiere que estemos dispuestos siempre a realizar sacrificios por la paz y el bienestar de otras personas.

Por ejemplo, en el capítulo 3, versículo 111, Dios Todopoderoso ha declarado que un musulmán es el que “ordena lo que es bueno y prohíbe lo malo”. Aquí, el Corán explica que los verdaderos musulmanes son aquellos que promueven la bondad, se mantienen alejados del mal y la injusticia y alientan también a otros a hacer buenas obras. Solamente la persona que posee un amor sincero por la humanidad y siente angustia por la creación divina es capaz de sentir empatía y comprensión del modo en que el Corán lo desea. Un amor tan profundo por la humanidad solo es posible si vuestro corazón es puro y está libre de malicia y egoísmo.

En el capítulo 2, versículo 84 del Sagrado Corán, Dios Todopoderoso prescribe a los musulmanes hablar con amabilidad en todo momento, ser considerados con los sentimientos de otras personas y amar y proteger a los miembros vulnerables de la sociedad, como los huérfanos, los niños o los que viven en la pobreza o en la indigencia. Después, en el capítulo 51, versículo 20, el Sagrado Corán afirma que el sello distintivo de un verdadero musulmán es que debe cuidar de toda la creación de Dios y debe consolar y apoyar a los necesitados, aunque no busquen su ayuda. Por lo tanto, un musulmán no debe esperar a que alguien le pida ayuda. Más bien, es su deber reconocer el sufrimiento de los demás y realizar los sacrificios necesarios para ayudarlos a superar sus dificultades o problemas.

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Además, en el capítulo 90, versículos 15 al 17, se prescribe a los musulmanes alimentar al hambriento, mostrar empatía y amor a los huérfanos y ayudar a cualquier persona necesitada, especialmente aquellos que están sumidos en la pobreza o a los indefensos y débiles. Se enseña a los musulmanes a ser quienes consuelan y aman a las personas que han fracasado en la sociedad y a llevar el peso de sus cargas sobre sus propios hombros. Los musulmanes tienen el deber de ayudar a las personas desfavorecidas para que puedan valerse por sí mismas, vivir con dignidad y librarse de circunstancias desesperadas. A cambio, el Corán declara que se recompensará a los musulmanes ​​con una mayor espiritualidad, que a su vez los conducirá hacia Dios Todopoderoso y los hará receptores de Su agrado.

Igualmente, en el capítulo 2, versículo 196, el Sagrado Corán dice que si una persona desea salvarse de la humillación, la degradación y la ruina, debe ser amable, generosa y hacer el bien a los demás sin esperar nada a cambio. El capítulo 4, versículo 37 del Sagrado Corán, establece que los musulmanes deben cuidar de sus vecinos y reitera que un verdadero musulmán debe cumplir con los derechos de los necesitados y los huérfanos. Enseña a los musulmanes a ser benevolentes y a tratar a cualquier persona bajo su supervisión con amor, paciencia y afecto. Por ejemplo, si un musulmán tiene un subordinado en el trabajo, debe tratarlo con amabilidad y generosidad. Por otro lado, en el capítulo 47, versículo 39, del Sagrado Corán, Dios Todopoderoso prescribe a los musulmanes emplear su riqueza en la ayuda al prójimo. Los que no están dispuestos a ello han sido tachados de mezquinos, y el Corán dice que a Al-lah no le agrada tal conducta miserable, que contribuye a oscurecer el alma de una persona.

Todos estos versículos que he citado hacen hincapié en el hecho de que si los musulmanes desean obtener el amor de Dios Todopoderoso, deben mostrar en primer lugar amor hacia la creación de Dios. Los versículos exponen claramente que el fundamento y la base del islam es el servicio a la humanidad. Mi propósito al compartir estas citas del Corán es que todos sepan que el islam no es lo que comúnmente se representa en los medios de comunicación.

No es una religión de extremismo, violencia o terrorismo, sino una religión de amor, compasión y tolerancia. Es una religión que considera el servicio a la humanidad como una obligación fundamental impuesta a sus seguidores. Por lo tanto, ¿cómo es posible que un verdadero musulmán sea duro de corazón o se niegue a ayudar a quienes sufren o padecen cualquier tipo de dificultad?

Tras ofrecer algunas referencias coránicas, presentaré el ejemplo del fundador del islam, el Santo Profeta Muhammadsacon respecto al servicio a la humanidad. En la época moderna, se alega a menudo que el Santo Profetasa Muhammad fue un líder beligerante que alentó a sus seguidores a ser violentos. Sin embargo, debe quedar claro que se trata de una grave injusticia cometida contra su carácter bendito y que nada puede estar más lejos de la realidad. El Profeta del Islamsadefendió los derechos de todas las personas, de todas las razas y de todas las creencias, y fue una fuente incomparable de misericordia y gracia para toda la humanidad. De cada poro y fibra de su ser brotaba una fuente eterna de amor y compasión por la humanidad. Por ejemplo, en una ocasión, el Santo Profeta Muhammadsadijo:

Estoy con los débiles porque la ayuda a los débiles y pobres es un medio de alcanzar a Al-lah el Todopoderoso.

El Profeta del Islamsatambién enseñó que Dios Todopoderoso estaba muy complacido con los que ayudaban a los pobres, llenaban sus estómagos vacíos y se encargaban de facilitarles tratamiento médico. Por lo tanto, aquel que afirme ser un verdadero musulmán, tiene la obligación y el deber primordial de prestar asistencia a todos aquellos que padecen dificultades e intentar aliviar su angustia y dolor. En la época moderna, la persona que, según nuestra doctrina, fue enviada por Al-lah el Todopoderoso para iluminar al mundo con las verdaderas enseñanzas del islam, fue el fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía, que creemos que fue el Mesías Prometido y el Imam Mahdi (el Guiado). Fue enviado para mostrar al mundo lo que realmente es el islam y para propagar sus enseñanzas en todas partes del mundo. Vino a informar a los no musulmanes sobre el islam, así como a reformar a los propios musulmanes que habían olvidado las enseñanzas originales de su fe y a atraerlos de nuevo hacia el islam que enseñó el Sagrado Corán y el Santo Profeta Muhammadsa. Sobre todo, amonestó constantemente a la humanidad a cumplir con los derechos de Dios el Todopoderoso y del prójimo.

En una ocasión, el Mesías Prometido (as) dijo:

Servir a la humanidad es de por sí una forma de adoración a Dios.

En otro lugar, el Mesías Prometido (as) dijo:

Mi estado es tal, que si alguien sufre mientras observo la oración obligatoria, y escucho su dolor, deseo fervientemente romper la oración para tratar de ayudar a esa persona y colmarla del mayor amor posible.

El Mesías Prometido (as) también dijo:

Negarse a ayudar a un hermano en momentos de necesidad o dificultad es absolutamente inmoral e incorrecto.

Además, el Mesías Prometido (as) dijo que si una persona no dispusiera de medios materiales para ayudar a quien padeciera dificultades o problemas, debería al menos orar fervientemente para que Dios Todopoderoso alejara sus problemas. Enseñó que un requisito para la oración sincera es la compasión y la pureza, por ello los musulmanes debían ser comprensivos con el sufrimiento de los demás y considerar sus tribulaciones como las suyas propias.

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En otra ocasión, el Mesías Prometido (as) dijo:

Más que nadie, pido a las personas que manifiesten la más elevada moralidad y amor hacia los no musulmanes, como los hindúes.

El Mesías Prometido (as) dijo:

Tratad a toda la creación de Dios con un amor tan profundo como si se tratara de miembros cercanos de vuestra familia.

Tratad a la humanidad de la misma manera que una madre trata a su hijo. Así es como deberíais ser, es decir, no deberíais ayudar a nadie con el único propósito de obtener posteriores beneficios o recibir favores a cambio.

Igualmente, el Mesías Prometido (as) dijo:

En el capítulo 16, versículo 91 del Sagrado Corán, Al-lah el Todopoderoso ha ordenado a los musulmanes a actuar con justicia y hacer el bien a los demás. Por lo tanto, debéis tratar con amor incluso a aquellas personas que no os hayan hecho ningún bien. De hecho, debéis ir incluso más lejos, haciéndoles favores y cuidándolos como una madre cuida a su hijo.

¡Qué magnífica y noble enseñanza! Todos hemos visto y sentido el amor puro que una madre siente por su hijo. Una madre no espera ninguna recompensa ni busca reconocimiento alguno. En todo momento, ama a su hijo más de lo que se ama a sí misma, y nunca flaquea en su determinación de alimentar o proteger a sus hijos. Este es el espíritu materno de abnegación que el islam requiere que los musulmanes generen en sus corazones hacia toda la humanidad, y no solamente para su propia progenie. En términos prácticos, el Mesías Prometido (as) no desaprovechó ninguna oportunidad para servir a los demás.

Por ejemplo, vivía en un pueblo muy pequeño de la India, en el siglo 19, donde no existían instalaciones médicas adecuadas. En su afán por servir a la humanidad, el Mesías Prometido (as) estudió la medicina tradicional nativa y solía almacenar tales medicamentos en su hogar. Como resultado, la gente local solía visitarle y, al margen de su casta, credo o color, les distribuía medicamentos conforme a sus necesidades. Muchas personas, especialmente los miembros más pobres y desfavorecidos de la sociedad, se beneficiaron enormemente de este suministro. El único deseo y objetivo del Mesías Prometido (as) era servir a la humanidad y este fue el gran tesoro y legado que dejó para su Comunidad.

Por lo tanto, los esfuerzos de la Comunidad Musulmana Ahmadía por servir a la humanidad en todas partes del mundo están totalmente motivados por el deseo de aliviar el sufrimiento de la humanidad y por ello Humanity First abre hoy su primer hospital en esta parte del mundo.

Espero y pido de todo corazón que cumpla con su mandato y demuestre ser un medio excepcional para paliar el sufrimiento de la gente, al margen de sus creencias religiosas, al margen de su edad y al margen de sus antecedentes étnicos o sociales.

Como ya he mencionado, no deseamos ninguna recompensa o elogio mundanos, ya que nuestra única meta es conseguir el amor y el favor de Dios Todopoderoso.

Estamos inspirados siempre por las palabras del Mesías Prometido (as) quien dijo que servir a la humanidad era el medio para cumplir el verdadero objetivo de nuestras vidas y lograr las bendiciones y bondades de Dios Todopoderoso. Estoy seguro de que les quedará claro a todos ustedes que no hemos construido este hospital para obtener beneficios o conseguir una publicidad favorable. Al contrario, nuestro único propósito es servir a la población de su nación, prestando asistencia sanitaria de alta calidad a la gente de esta tierra.

Tengan la seguridad de que los fondos generados por el hospital se utilizarán para prestar un mejor servicio a la población de Guatemala y que no se enviará ningún centavo al exterior. Todo el dinero que se reciba a través de los pagos de los pacientes se reinvertirá para garantizar que aquellos que no pueden costear el tratamiento puedan recibirlo a un precio subvencionado o, de ser posible, de forma gratuita. Aparte de esto, cualquier ingreso adicional se utilizará para mantener y mejorar las instalaciones del hospital o para sufragar nuevos métodos de servir a la humanidad. Nuestros proyectos humanitarios anteriores dan testimonio de la verdad de lo que he afirmado.

Allí donde hemos construido escuelas u hospitales, nunca hemos sacado ninguna ganancia fuera del país. Al contrario, siempre se ha reinvertido localmente, con el fin de beneficiar a la gente de esa nación, y lo mismo ocurrirá aquí en Guatemala. Si Dios quiere, este no es el final de nuestro compromiso de servir a esta nación, sino solamente el comienzo. Efectivamente, es mi oración y sincera esperanza que este hospital sea el primero de muchos proyectos humanitarios establecidos en esta parte del mundo. Ruego que sigamos incrementando siempre nuestros esfuerzos para cumplir con nuestro deber y responsabilidad de servir a la humanidad.

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Es mi oración que Dios Todopoderoso bendiga al hospital en todos los aspectos, lo consolide cada vez más y demuestre ser un brillante ejemplo de servicio a la humanidad. Rezo para que provea la mejor atención posible a los pacientes y para que los médicos y el personal trabajen incansablemente para ofrecer alivio a la población, especialmente a los pobres y desfavorecidos. Que Dios Todopoderoso bendiga el trabajo de los médicos y del personal médico y les permita sanar y curar a través de Su Gracia. Ruego para que la administración gestione el hospital de modo que las personas más pobres, que no pueden permitirse el tratamiento, reciban importantes subvenciones para su asistencia y, donde sea posible, tratamiento gratuito.

Este hospital ha sido nombrado el hospital “Nasir”, que significa ayudar y apoyar a los demás, por lo que ruego que el hospital esté siempre a la altura de su nombre en todos los aspectos. Pido para que se convierta en una institución destacada, conocida por su alto calibre y, sobre todo, por su incansable compromiso de ayudar a los miembros más vulnerables de la sociedad.

Finalmente, rezo para que todo el mundo, independientemente de su religión, raza u origen étnico, se una en el servicio a la humanidad y trabaje en pro de la mejora de la sociedad con un espíritu de amor y cooperación. El mundo actual se ha convertido en una especie de aldea global, al estar cada nación interconectada y al ser instantáneos los medios de comunicación.

Como resultado, ahora más que nunca, es deber de toda la humanidad fomentar el espíritu de fraternidad y amor mutuo entre la gente de todas las naciones y todas las creencias

Lamentablemente, la triste verdad sigue siendo que, en lugar de elevar nuestro estándar de amor y compasión, lo cierto es lo contrario. El egoísmo y la codicia y la cultura del “yo” prevalecen en todo el mundo y en toda la sociedad. Ruego, pues, de todo corazón, que la humanidad se aparte de la avaricia y renuncie a la búsqueda de intereses personales mezquinos y, en su lugar, reconozca la importancia de proteger a toda la humanidad y de mostrar bondad, compasión y amor a la creación de Dios.

Ruego para que el espíritu de servicio a la humanidad se arraigue permanentemente en la sociedad para poder proteger nuestro futuro, y legar un mundo mejor en el que vivan nuestros hijos y las generaciones venideras. Que Dios Todopoderoso nos ayude a todos a cumplir con nuestras responsabilidades en este sentido. Amin.

Con estas palabras, me gustaría, una vez más, dar las gracias a todos nuestros invitados por unirse a nosotros al acto de hoy. Muchas gracias.

© Makhzan-e-Tasaweer

También puedes escucharlo en online aquí.

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