Viaje por las alturas

Me encuentro a más de 36.000 pies de altura en un vuelo transatlántico a Estados Unidos, concretamente al sur, la tierra de la eterna primavera, Florida.
Desde la pequeña ventanilla que se abre al lado de mi asiento, puedo vislumbrar en la lejanía, cuán diminuto es el mundo. Y que diminutos somos los seres humanos.
Es la caída de la tarde y al observar hacia el gran abismo que se abre ante mi, veo la superficie de la tierra en todo su esplendor. Puedo discernir pequeños grupitos de luces anaranjadas, esparcidas aquí y allá, formando pequeñas aldeas. Los faros de los coches, casi del mismo tamaño de una cabeza de alfiler, se mueven muy lentamente por los caminos de la bretaña inglesa, desde dónde inicio mi partida.
Me llama la atención un pequeño rectángulo, más iluminado en comparación con el resto. Es un diminuto campo de fútbol, que desde esta altura parece más como una ficha de dominó.
En el horizonte, una manta de nubes blancas y pomposas, son acariciadas por los últimos rayos del sol, creando un cielo, de tonalidades rojizas y malvas.
La vista es fascinante.
Es la puerta al universo.

Avion
© Pexels

Qué bella acuarela, que ni el mejor de los pintores sería capaz de plasmar en sus bocetos.
Me asombra la enormidad el cielo.
Mi vista se pierde en el inmenso universo, que parece no tener fin.
Me siento como una pequeña gota de aire, flotando en aquel magnífico y grandioso espacio.
La creación es tan perfecta.
Una pregunta acude a mi mente.

¿Cómo aún existe gente que piensa que esta maravillosa y perfecta creación ha sido formada por azar?

Me resulta difícil creer, que este universo, estos planetas, la Tierra, fuera todo producto puramente del azar.
Es preciso afirmar, que aquellas cosas que se crean por casualidad, no poseen ningún orden.
En pintura por ejemplo, si tiramos los colores en un lienzo de forma aleatoria ¿serán capaces de crear una imagen definida?1
O si nos fijamos en las casas, están elaboradas con ladrillos.
Si por casualidad tiráramos los ladrillos al aire, ¿formarían al caer, una casa con techo y paredes, lista par ser habitada?
Es cierto que a veces hay cosas que se forman por casualidad, pero un análisis detallado del universo niega claramente la teoría ¨de la casualidad¨.

La Tierra
© Pexels

Aceptemos por un momento, que la materia fue creada por casualidad, y este mundo también se formó por casualidad, le pediré a los lectores que estudien profundamente la creación de los seres humanos.
¿Es posible que tan perfecta creación haya sido creada por casualidad?
Contemplen las estrellas, los planetas, el sol etc. Y luego, la creación del día y la noche. Todo encaja a la perfección como una tela finamente tejida.
¿No es cierto, que esta creación nos anima a pensar en la existencia de un Creador?
En este mundo, muy fácilmente se puede juzgar el poder y la sabiduría de un creador examinando detalladamente su creación.
El orden de cada cosa nos dice cuan inteligente es su creador. Dios le ha dado a cada ser un cuerpo y forma apropiados para que pueda sobrevivir por sí mismo.
La belleza, la perfección, la enormidad y el perfecto balance de todo, no puede ser puramente por azar.

Dios dio garras a los leones para que pudieran cazar. Dios le dio hierba a los herbívoros para que pudieran alimentarse. Dios nos ha dado el aire, para que podamos respirar.
Un orden tan perfecto nunca podría haber sido creado por casualidad.
Solo la presencia de un Ser Superior podría haberlo hecho.

universo
© Pexels

Esta reflexión nos ayuda a abrir los ojos ante una duda que ha acontecido al ser humano desde que es un ser humano, pues el conocer la existencia de Dios es algo que el hombre ha priorizado desde que se desarrolló su capacidad de intelecto y de reflexión.
Y el hecho de observar a nuestro alrededor, el contemplar la creación, nos acerca más a la afirmación de la existencia de un Creador.
¿Quién entonces es esa mente pensante detrás de toda esta ordenada composición de seres con vida, desde el más ínfimo insecto hasta el planeta con mayor diámetro?
Todo está en un balance perfecto, en una perfecta simetría y conjunción.
Algo que sin duda nos invita a admirarle, más que a negar Su existencia.

Os invito, en vuestro siguiente viaje por las alturas, a que dejéis vuestro libro a un lado. Que abandonéis vuestro café o vuestro portátil, y echéis un vistazo por la ventanilla de vuestro avión, y vislumbréis la grandeza de la creación.
Os animo a que reflexionéis si en verdad hay un Dios.
Si en verdad lo que veis, lo que estáis contemplando, os induce a apartarlo a un lado, o si por el contrario os empuja indudablemente a creer en Él.

También puedes escucharlo en online aquí.

Referencias:
1. Artículo Existence of God, Belal Khalid.

Existence of God

 

Sobre el Autor: María Isabel Losa, es la editora adjunta de la Revista Review of Religions en español.

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