Igualdad Mujer

Como mujer elijo el islam

¿Cuál es el rol de la mujer en el islam? La editora adjunta de la revista Review of Religions en español aborda temas trascendentales como el velo, el matrimonio, el divorcio y las responsabilidades en general de la mujer en la sociedad.

Marisa Isabel Losa, Editor Adjunta de la revista Review of Religions en español.


© Pexels

Estoy sentada en mi mesa de trabajo, observando por la ventana el difuminado atardecer de Londres, a la vez que escribo el presente artículo, reflexionando sobre los tantísimos beneficios que la mujer posee en el Islam, que sería difícil no dejarse algo en el tintero.

Cuando viajo a España a dar mis conferencias, o cuando viajo por el mundo a difundir la revista Review of Religions, casi de forma rutinaria la gente me cuestiona si como mujer musulmana me siento oprimida, o si el hecho de usar el velo supone un impedimento, en una sociedad que cada día percibe de forma más negativa la presencia del islam.

Por cuestión de espacio me es imposible incluir las numerosas y positivas reacciones de los asistentes a nuestras charlas, quienes sorprendidos y encantados encuentran cuán beneficiosas en realidad son las enseñanzas del islam con el trato hacia la mujer.

Mi respuesta es muy sencilla. Personalmente, como mujer que ha escogido islam por resolución propia, obviamente no optaría por una religión que me obligase a vivir en el pasado o que ejerciera una tendencia machista.

Solo y únicamente me plantearía aceptar una religión que: primeramente, me ayudara a reforzar y unificar mi relación con Dios, y por otro lado fuera capaz de realzar y beneficiar mi estatus como mujer.

Tras investigar el islam, y dejar a un lado la incorrecta práctica de algunos países musulmanes, los cuáles han olvidado sus verdaderas enseñanzas, me percaté en realidad que el islam ofrece unos privilegios que a toda mujer le gustaría obtener.

No sólo le otorgó derechos, tales como el derecho a la educación, al trabajo o al divorcio, sino que a su vez elevó su rango, considerándose a la mujer por primera vez igual al hombre, y sobre quién recae el peso de las futuras generaciones.

El uso del velo, en absoluto hace que la mujer sea inferior o menosprecie sus posibilidades.

No hace mucho, nuestras abuelas y bisabuelas hacían uso de tal prenda, o incluso hoy en muchos lugares de Latinoamérica, o en Europa, en ocasiones las mujeres aún se atavían con sus pañuelos para cubrirse sus cabellos.

¿Por qué nos sorprendemos tanto por el mero hecho de que una mujer se cubre el cabello?

© Pixabay

En casi todas las religiones, de una forma u otra, el uso del velo está presente. Cristianismo, Judaísmo, Hinduismo, Zoroastrismo, Budismo, y la lista continúa.

Es de sobra sabido que la prevención es mejor que la cura, y por ello, Dios, en Su infinita sabiduría nos aconseja la modestia con el fin de prever situaciones que no seamos capaces de controlar.

En la actualidad, lamentablemente la imagen y la apariencia física tienen una gran importancia, y en este caso la mujer, se ve forzada a seguir unos canones que son imposibles de alcanzar. Es necesario estar perfecta para entrar en cierto puesto de trabajo, para conseguir compañero o para encajar en la sociedad. Las mujeres son juzgadas por su nivel de belleza y no por sus otras cualidades, creando una presión excesiva en las jóvenes de hoy en día, lo que conduce a un incremento de los casos de bulimia, anorexia o incluso suicidio.

El islam ofrece así una solución viable, para que la mujer recobre su verdadera dignidad y respeto. Es decir, el velo.

Hace que la mujer sea valorada por lo que es, por sus conocimientos, por su experiencia y por su formación.

Puedo decir en primera persona, y basando mis palabras en mi propia experiencia que, tras iniciar el uso del velo pude comprobar por mi misma cómo el respeto, la educación y la decencia incrementaban a mi alrededor, y pase de sentirme observada a sentirme respetada y valorada por lo que soy.

Nadie debe instruir a ninguna mujer o niña al uso del velo de forma imperativa. Ni padres, ni maridos, ni ningún otro familiar. Es puramente de libre elección, sin suponer una obligación, así es como lo deja de manifiesto el Sagrado Corán en todo lo referente a tema de religión. 1

Por otro lado, es necesario clarificar que, en muchos países musulmanes, desafortunadamente no se practican las enseñanzas auténticas del islam. Póngase el ejemplo de Arabia Saudí, dónde las mujeres no pueden viajar solas, están obligadas a cubrirse y hasta hace poco tiempo no podían ni conducir un vehículo. Nada de esto está respaldado por el Sagrado Corán.

Aunque en muchos de los países musulmanes veamos un mal trato hacia la mujer, esto se debe a un olvido de las puras enseñanzas del Sagrado Corán, y no representan el verdadero islam.

A su vez, el Sagrado Corán, para garantizar que el respeto y la modestia de la mujer sean honrados, aconseja a los hombres y a las mujeres aplicar los principios de una sociedad segregada, lo que ayuda a luchar contra otros tipos de problemas sociales de gran incidencia en la actualidad, tales como los embarazos no deseados, las relaciones extra matrimoniales, la transmisión de enfermedades sexuales, las violaciones y el acoso sexual.

En el islam, se exige en primer lugar que los hombres se vistan modestamente y bajen la mirada ante las mujeres, ya que habitualmente son quienes observan a las mujeres con deseo con el fin de obtener de alguna manera una gratificación sexual.2

Por lo que el respeto y la disciplina debe venir por ambas partes. En la siguiente cita, del Mesías Prometido (as) fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía, el esperado y enviado por Dios en nuestra era, nos explica de forma más detallada el propósito del velo.

“Es obvio que la mayoría de las personas actúan bajo los decretos de sus deseos naturales, y están bajo el dominio un fuero interno que no presta atención al castigo Divino. Al contemplar a una mujer joven y bella, la mayoría de los hombres no pueden evitar mirarla fijamente. Las mujeres a su vez, no dudan en mirar fijamente a los extraños. Tal libertad sin restricciones dará como resultado la situación que prevalece hoy en día en Europa. Aunque antes no fuera necesario, ahora el velo es esencial; ya que esta es la última era de la humanidad y la Tierra está llena de libertinaje y embriaguez. Los corazones están colmados de ateísmo y están vacíos de respeto por los mandamientos divinos. Las lenguas están sueltas y las conferencias están llenas de lógica y filosofía, pero los corazones están desprovistos de espiritualidad. En un momento así, sería una locura exponer a tus indefensas ovejas a la misericordia de los lobos.” 3

Otro de los temas que me gustaría tratar en este artículo, es acerca del concepto erróneo que existe sobre los matrimonios en el islam.

Aunque se practique en algunas culturas o países musulmanes, los matrimonios forzados con niñas u adolescentes no tiene validez coránica.

En el islam, antes de que ningún matrimonio tenga lugar es necesario que ambas partes den su consentimiento. Y la opinión de la mujer debe de ser respetada y escuchada, o si por el contrario la mujer se niega a la unión, el proceso debe cancelarse.

Un suceso parecido aconteció durante la vida del Profeta Muhammad (sa) quien aconsejó el cese inmediato al escuchar el descontento de la prometida, dejándonos así esta permanente guía para todos los musulmanes.4

Con la llegada del islam en el siglo VII, se dio un paso más allá, otorgando a la mujer el derecho del divorcio por primera vez en la historia. Algo que por ejemplo la Biblia no recoge en sus enseñanzas, las cuales indican que el cese del matrimonio solo tendrá lugar cuando uno de los cónyuges muere.5

Y tal derecho por ejemplo no ha sido reconocido en países europeos hasta el siglo XX, trece siglos más tarde.

Estas enseñanzas islámicas, no sólo respetan y valoran los derechos de la mujer, sino que tales enseñanzas tienen una repercusión positiva y esencial en el resto de la sociedad, haciendo que ésta mantenga sus valores morales y tenga un balance perfecto para los congéneres que habitan en ella.

En la actualidad la Comunidad Musulmana Ahmadía está presente en más 200 países en todo el mundo, y en cada uno de ellos, las musulmanas áhmadis se han agrupado formando organizaciones auxiliares de mujeres, donde todos sus cargos están ocupados por féminas, existiendo a nivel local, regional y nacional.

Dicha organización, establecida en 1922,  se extiende en todas las esferas de la sociedad, creando un sistema de cooperación y trabajo que mantiene a las mujeres activas y garantiza una formación y adecuación a los diferentes ámbitos de la vida de una mujer.

Proporciona a las mujeres una estructura para desarrollar y alcanzar el conocimiento, tanto religioso como secular; para adquirir salud y habilidades físicas, así como también para ayudarles a desarrollar sus capacidades financieras y a manejar asuntos de comercio e industria. También organizan eventos para recaudar fondos, dirigidos a organizaciones no gubernamentales, con el objetivo de ayudar a los más necesitados, para la construcción de colegios u hospitales en países subdesarrollados, o para colaborar con grupos de investigación en avances médicos. 

No importa en que país residan, la comunidad promueve la educación y garantiza que toda mujer musulmana alcance su formación académica, teniendo como resultado que una gran proporción de musulmanas áhmadis se instruyan en educación universitaria, masters o doctorados.

Tal organización, conocida como Lallna Ima’ilah, que literalmente significa “las ayudantes de Dios” tienen como principal objetivo sensibilizar a las mujeres sobre la importancia de su rol y de sus responsabilidades, no sólo dentro de la organización religiosa sino a su vez en su servicio para con la humanidad, tanto en el presente, como con las generaciones venideras.

En uno de sus discursos, el líder espiritual y Quinto Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía, Mirza Masrur Ahmad (aba), se dirigió así a la organización ¨de las ayudantes de Dios¨:

¨Las mujeres musulmanas no necesitan crear una campaña o abogar por sus derechos; sino que lo que deben hacer es entender su fe para que puedan comprender en su plenitud los derechos que islam les ha garantizado. Sólo entonces, estaréis en la posición de utilizar esos derechos en vuestro beneficio y progreso. Dios  el Todopoderoso, ha establecido Él mismo, los derechos de las mujeres y es esencial que vosotras leíais el Sagrado Corán y sus comentarios, así como también debéis leer los ahadiz (dichos del Profeta Muhammad (sa) y los libros del Mesías Prometido (as). Haciendo esto, ganaréis el conocimiento de vuestra fe, y se eliminarán cualquier complejo de inferioridad, o la idea de que las mujeres musulmanas están privadas de algo.¨

Las mujeres musulmanas, por lo tanto, no deberíamos ser vistas como un ser en movimiento con velo, tapado de la cabeza hasta los pies.

Tenemos una gran responsabilidad en nuestros hombros. Debemos ser un ejemplo de rectitud y moralidad, y somos quienes portamos la bandera de los derechos de las mujeres en esta presente era.

Me atrevo a decir, por tanto, que me siento feliz de ser musulmana. 

Me siento orgullosa de seguir islam, y admiro esta religión. Pues es esta religión, en su último estadio, la que cuida por nuestro bienestar, y realza nuestro verdadero valor.

Es Dios el Todopoderoso, quién lo deja por escrito, y pone de manifiesto que, si seguimos Sus enseñanzas, y le seguimos a Él, así es como nos sentiremos protegidas.

¿Quién mejor que Él para tomar como protector?

REFERENCIAS:

1: Sagrado Corán (2:257)

2: Sagrado Corán (24:31-32)

3: Lecture at Lahore. Ruhani Khaza’in. Vol. 20 p173-174. Essence of Islam. Vol. 3 pp 328.329.

4: Sunan Abu Daud, Kitab un Nikah

5: Corintios (7:39)

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Sobre la autora:

En la actualidad María Isabel Losa reside en Londres desde donde ostenta el cargo de editora adjunta de la revista Review of Religions en español. En 2013, tras realizar una profunda investigación sobre de las diferentes religiones, aceptó islam como su nueva fe, al llegar a la conclusión de que ésta era la verdadera y última religión. Pasó a formar parte de la Comunidad Musulmana Ahmadía, y a centrar sus esfuerzos en la eliminación de los prejuicios existentes acerca del islam. Ha colaborado en programas de radio, ha realizado multitud de conferencias y ha escrito un sinfín de artículos, tanto en inglés como en español, siempre abogando por el diálogo interreligioso y exponiendo a su público las bellas y pacíficas enseñanzas del islam.

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